El Señor Telenovela

Pues sucedió que, por allá en la década de los veintes, el señor Ramírez, un comerciante de Aguascalientes, notó que se estaban desapareciendo los costales vacíos de su tienda.

Poco tardó el tendero en descubrir que los astutos ladrones eran sus pequeños hijos, Alfonso y Ernesto. Alfonso usaba los costales para hacerse muletas y capotes, pero Ernesto no pensaba en brillar en los ruedos como su hermano; él quería los costales para hacer un telón. Ya desde entonces, Ernesto soñaba con ser actor.

Ernesto Ramírez Alonso nació en Aguascalientes en el 28 de Febrero de 1917. Se trasladó a la Ciudad de México y después de estudiar actuación en Bellas Artes, inició su carrera artística desde abajo, como extra en 1938, en la película de Lupe Vélez ''La Zandunga''.

Sin embargo, Don Ernesto consideró siempre que su auténtico debut en el cine fue en la película ''Historia de un Gran Amor'' en 1942, al lado de Gloria Marín y Jorge Negrete, cinta en la que interpretó a un sacristán.

Su gran talento como actor se hizo cada vez más evidente en una gran variedad de películas: dramas, melodramas y comedias; interpretando con igual realismo desde un conmovedor místico como ''San Felipe de Jesús'' hasta un tragicómico aprendiz de asesino en ''Ensayo de un Crimen'', ésta última dirigida por Luis Buñuel. Santos, héroes y villanos cobraron vida en la versatilidad de Ernesto Alonso.

Fue en 1959 cuando Don Emilio Azcárraga Vidaurreta lo convenció de dar el salto a la televisión, arguyendo que ''... no se podía ser actor toda la vida, pero productor sí.'' Y las palabras del señor Azcárraga fueron proféticas.

Don Ernesto Alonso, el Señor Telenovela, no sólo fue productor toda la vida, sino que fue el productor más creativo, más prolífico e innovador de la televisión latinoamericana. Inventó subgéneros, tomó riesgos, abrió posibilidades, y marcó el camino que en la actualidad siguen todos los productores de telenovelas. Su opinión fue siempre valorada. Se ganó el cariño y el respeto de amigos y colaboradores. Gracias a Don Ernesto, la telenovela alcanzó dimensiones insospechadas y se convirtió en el género televisivo por excelencia en gran parte del mundo.

A los 90 años, Ernesto Alonso seguía en plena actividad, hasta que un ataque de neumonía lo envió al hospital. Dicen que presintió que el fin se acercaba.

Falleció el 7 de Agosto de 2007, en su casa y rodeado por sus seres queridos. La huella que deja Don Ernesto Alonso en la televisión y en el pueblo de México no se borrará jamás.

Una Silla Vacía

Llevó a cabo experimentos fascinantes que tuvieron un éxito arrollador, como: Las Momias de Guanajuato (1962), la primera telenovela escrita por varios autores, entre ellos Vicente Leñero y Miguel Sabido. También se atrevió a hacer la primera telenovela de humor negro, la inolvidable Doña Macabra (1963), con Amparo Rivelles y Ofelia Guilmáin. Fue impulso de la telenovela histórica: Sor Juana Inés de la Cruz (1962), Maximiliano y Carlota (1965), La Tormenta (1967), La Constitución (1970), El Carruaje (1972), Senda de Gloria (1987), El Vuelo del Águila (1994) y La antorcha encendida (1996). Produjo telenovelas de obras clásicas como Cumbres Borrascosas (1964) y otras inolvidables como La Mentira (1965), Corazón Salvaje (1966), El derecho de nacer (1966), Muchacha italiana viene a casarse (1971), El Maleficio (1983). Fue el primero en realizar grandes innovaciones, grandes avances, y sus 158 producciones, 43 de las cuales dirigió él mismo, reflejan su gran sensibilidad, su visión y su extraordinario talento.

En el 50 Aniversario de la Telenovela, su silla parece estar vacía. Su presencia física no podrá acompañarnos en la celebración, pero él sigue aquí; porque en los corazones de los actores, directores, escritores, técnicos y ejecutivos de publicidad que tuvieron la fortuna de trabajar con él y aprender de él, y en el corazón de tantos millones de televidentes que se emocionaron con su actuación y sus producciones, estará siempre presente el espíritu de Don Ernesto Alonso, el Señor Telenovela.