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Viernes 4 de agosto de 2000

Al día siguiente Cristina se entera de que Diego está muerto. A pesar del dolor que le causa esta noticia, Cristina toma fuerzas para seguir adelante y enfrenta a Federico y a Raquela, a quienes les advierte que nunca se va a separar de su hija. Corre a Raquela de la hacienda y le anuncia a Federico que se van a divorciar. Ella toma en parte el control de la hacienda. Días después Federico pierde su hacienda "Ojo de Agua" en una carrera de caballos; se emborracha y al regresar a la hacienda, Consuelo lo recibe apuntándole con una escopeta. Cristina tranquiliza a su mamá y le pide que no lo haga. Al día siguiente Federico lleva a Cristina al pueblo para empezar los trámites de divorcio, pero provoca un accidente en el cual ella pierde la vista.

Jueves 3 de agosto de 2000

Después del entierro de Severiano, Federico va a Villahermosa y regresa a la hacienda con Raquela y con María del Carmen, la hija de Cristina. Al ver a la niña, Cristina se llena de emoción y la abraza. Le reprocha a Raquela por habérsela llevado. Raquela se molesta y le dice que ella y Federico hicieron un trato: que ella seguirá siendo la madre de la pequeña y que no podrá decirle a nadie la verdad. Cristina se indigna en el momento que entra Federico, quien trata de tranquilizarla. Llega el rumor de que Diego está en la hacienda. Federico sale molesto a buscarlo. Cristina se llena de esperanza con lo que acaba de oír. Entra Diego y los dos se besan con mucho amor. Al verlos, Federico enfurece y se pelea con Diego, quien se va por petición de Cristina. En la noche ella quiere huir con Diego, pero Federico lo atropella y a su regreso viola brutalmente a Cristina.

Miércoles 2 de agosto de 2000

Severiano sigue con su mentira y le dice que Raquela le robó dinero para llevarse a la niña. Cristina se hunde en la desesperación, mientras que Federico se encuentra con Raquela y la detiene en su casa de Villahermosa. Cristina, inconsolable, se toma un frasco de pastillas, mientras que Severiano recibe a Federico, quien le dice que ya sabe toda la verdad, y cuando entra al cuarto de Cristina, la encuentra sin sentido. Después de unos días, Cristina se va recupera. Federico le dice que va a hacer todo lo posible por recuperar a su hija. En la hacienda, Federico vuelve a pedir la mano de Cristina a Severiano, pero éste se opone porque Federico va tras su dinero. Severiano ha sufrido un dolor muy fuerte en el pecho y queda en cama, pero a pesar de su oposición, Cristina acepta el matrimonio por la promesa de encontrar a su hija. El día de la boda don Severiano muere.

Martes 1 de agosto de 2000

Diego le dice a Consuelo que fue Severiano quien le prendió fuego a su jacal y le suplica que lo deje ver a Cristina, porque la ama y quiere casarse con ella. Consuelo le contesta que eso no puede ser, porque Federico se va a casar con Cristina. Federico acaba de perder una fuerte cantidad de dinero en una pelea de gallos, pero realmente esto no le importa, pues cuando se case con Cristina se van terminar todos sus problemas económicos. Al día siguiente, Severiano dispone todo para que Cristina y Raquela salgan hacia Villahermosa y ahí se queden hasta que Cristina dé a luz y nadie sepa la verdad. En Villahermosa pasa el tiempo y Cristina da a luz a una preciosa niña, a quien llamará María del Carmen en honor a la Virgen del Carmen. Severiano no quiere ver a la niña y le ofrece una fuerte cantidad de dinero a Raquela para que se la lleve muy lejos. Raquela acepta y la registra con su apellido. Cristina se lleva una fuerte impresión cuando Severiano le dice que Raquela se llevó a su hija.

Lunes 31 de julio de 2000

Cristina y Diego están profundamente enamorados; él le dice que se quiere casar con ella, pero Cristina le pide que espere un poco para que hable con su padre (Severiano), quien al enterarse de esta relación por medio de Raquela, una sirvienta de la hacienda, enfurece y va a buscarlos. Diego y Severiano tienen un enfrentamiento muy fuerte. Diego queda mal herido. En su casa, Severiano intenta descargar su furia en Cristina, pero ella lo detiene diciéndole que espera un hijo. Severiano, lleno de furia, vuelve a salir e incendia el jacal de Diego con él adentro; mientras, Federico, un hacendado vecino de la familia, le pide a Consuelo, la madre de Cristina, la mano de su hija. Cristina ve que se está quemando el jacal de Diego y sale rápidamente a buscarlo, mientras que en la hacienda llega Diego y enfrenta a Consuelo.

 

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