Julia se encuentra con Álvar en el lugar que le dijo Gracia y va sola, le lleva la mitad del dinero que acordaron por el rescate. Gracia sostiene al niño en los brazos pero se da cuenta de que es un muñeco y que es una trampa para Julia.
Con la finalidad de salvar a Julia, Gracia se atraviesa y Álvaro le da un tiro a ella. Julia la ve caer inconciente.
La policía siguió a Julia sin que se diera cuenta y al momento de los disparos aparecen los agentes especiales.
Álvaro amenaza con suicidarse sin decirles el paradero de Julio Gabriel. Los policías le disparan para herirlo antes de que él logre matarse.
Gracia ya en el hospital, presiente que va a morir y se despide de su bebé. Le pide a Julia que lo cuide como una madre y ella se lo promete.
Gracia le pide perdón a Gabriel por el daño que le causó y se despiden con un beso. Gracia muere en el hospital.
Álvaro despierta mal herido en el hospital y dice que sólo a Julia le dirá donde está su hijo. Los agentes siguen buscando pistas para encontrar al niño.
Álvaro habla con Julia y le pide que se humille para que le diga el paredero de Julio Gabriel, pero cuando ella lo hace, éste le confiesa que lo mató.
Julia desesperada corre a los brazos de Gabriel para informarle que Álvaro mató a su hijo, pero los agentes le dicen que tienen pistas y el bebé puede estar vivo.
Las pistas de Álvaro llevan a los investigadores a un estacionamiento público, donde el niño está encerrado en una cajuela, pero logran econtrarlo antes de que se asfixie.
Julia y Gabriel, felices por recuperar a su hijo, deciden emprender una nueva vida en San Gaspar.
Tras las confesiones de los crimenes de Álvaro, Eva se da cuenta que no tiene ni ninguna maldición contra los hombres y acepta casarse con Felipe.
Álvaro por su parte, es condenado a pasar el resto de su vida en la cárcel, es maltratado por los otros presos y además en un pleito, le sacan los ojos y queda ciego.
Seis meses después, todos en la hacienda Temozón, festejan la boda de Felipe y Eva.
Julia comienza a tener dolores de parto y tienen que trasladarse a Mérida para que nazca su hija, pero el parte se complica por la anema de Julia y ésta pierde el conocimiento. La vida de ella y la bebé están en peligro.
Años después, Gabriel y Julia comparten felices momentos a lado de sus dos hijos y su hija. Chepe, como buen abuelo, cuida de ellos y todos forman una familia feliz.