Iridia Salazar Blanco nació el 14 de junio de 1982 en la Ciudad de México y desde muy pequeña mostró interés por el deporte. Apoyada por su tradición familiar en las artes marciales y una disciplina observada desde muy temprana edad, ya probó las mieles del triunfo en todas las categorías que ha recorrido en su vida. En 1997, empezó a llamar la atención de los medios al dominar la competencia en la Olimpiada Juvenil, que la catapultó a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Maracaibo, Venezuela, en 1998, cuando ganó el oro en la división de los 55 kilogramos.
En 1999, enfrentó su primera competencia mayor y cumplió con creces hasta llegar a la final en el campeonato mundial de Edmonton, Canadá, y quedarse con la presea de plata. Vino entonces el torneo preolímpico celebrado en Croacia, que le significó un quinto lugar y el dolor de no ganarse el pase a los Juegos Olímpicos de Sydney 2000.
A pesar de que tuvo que ver la máxima justa en casa, el 2000 fue un año que la volvió a colocar en los primeros planos al coronarse en la división pluma en la Copa del Mundo de Lyon, Francia, además, fue subcampeona en el panamericano de Aruba.
En el 2001, vino la consagración definitiva y la madurez al ubicarse en el tercer lugar en la Copa del Mundo de Vietnam y al colgarse el metal plateado en el Campeonato Mundial de Cheju, Corea del Sur.
La becaria del programa Compromiso Integral de México con sus Atletas (CIMA) ha escalado un nivel más en su carrera de 15 años con su medalla de oro en la Copa del Mundo de Tokio, Japón, lo que definitivamente la confirmó como una estrella de su especialidad sino que ya no permitió a nadie dudar sobre sus merecimientos para el PND.
En el 2003 participó en los Juegos deportivos centroamericanos y del caribe el Salvador en la prueba de 59 kgs (feather) donde ganó el primer lugar y se llevó la segunda posición en el campeonato mundial de la especialidad.