Visita el sitio de la Copa América 2004 CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 8, 2004.- Mientras en la cancha del Estadio Azteca calentaban las integrantes de la selección mexicana de futbol femenil que representará a México en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, cerca de la portería norte del inmueble se encontraban reunidas algunas de las seleccionadas nacionales, como la ‘Peque’ Rubio, quienes representaron a nuestro país en el mundial de 1971 recordando aquel día en que obtuvieron el subcampeonato mundial ante las Danesas.
Dos generaciones distintas de mujeres, pero con algo en común: dar la cara por el balompié femenil de nuestro país en las justas mundiales. El pretexto ideal para esta reunión fue la despedida de las dirigidas por Leonardo Cuellar de la afición mexicana antes de partir hacia la justa veraniega.
Ni el frío que prevaleció durante la noche impidió que cerca de 10 mil personas se dieran cita en el coloso de Santa Úrsula para apoyar a las mexicanas que se enfrentarían al equipo australiano, cuyas integrantes apodadas ‘Matildas’ arrancaron los suspiros de muchos varones que se encontraban en las gradas.
Luego de la ceremonia de los himnos nacionales, durante la cual la gente mostró respeto, la árbitro Quetzalli Alvarado pitó el inicio del encuentro y el apoyo hacia el Tri femenil no cesó y con el ¡México, México! se alentó a las jóvenes a que buscaran abrir el marcador.
El empeño por parte de las nuestras estuvo latente pero el futbol lamentablemente no se gana con entrega sino con goles, y eso fue precisamente lo que les faltó, pues al frente no demostraron peligrosidad ni claridad en las llegadas. Tuvieron que pasar casi 20 minutos para que el público se emocionara con un tiro peligroso de Patricia Pérez, el cual no generó problemas para las australianas.
Éstas en cambio, aprovecharon un par de errores de las mexicanas y fusilaron dos veces la portería de Jennifer Molina. Afortunadamente el ánimo no decayó y se empezó a escuchar el ¡Sí se puede! cuyo eco resonó en todo el inmueble, pero que no surtió efecto en el equipo nacional.
México buscó igualar los cartones aunque lo único que se consiguió fue acortar distancias con un bonito gol de Maribel Domínguez, quien cobró tiro libre, y el cual hizo que las gargantas de los asistentes explotaran de gusto y siguieran protagonizando con más fervor la ‘Ola’.
Ya en tiempo de compensación las jugadoras demostraron que las mujeres de sexo débil no tienen nada, pues los ánimos se calentaron en la cancha luego de una falta de Liza DeVanna sobre Mónica González quien respondió con empujones y actitudes ‘agresivas’ en contra de sus rivales pero que no pasó a mayores, y lo único que provocó fue la aprobación del público por su actitud tan temperamental.
Ciertamente no fue un partido de alta calidad, pero también es verdad que el nivel del equipo mexicano ha empezado a crecer y quedaron en el olvido aquellas goleadas en contra.
A pesar de esta derrota, la gente no salió disgustada pues están concientes que las seleccionadas saltaron al campo con el corazón por delante y los comentarios generales estuvieron enfocados hacia la falta de apoyo que todavía prospera hacia el futbol femenil, cuyas integrantes demuestran que su interés no es obtener algún premio económico sino la oportunidad de representar a México.
Al final del encuentro las jugadoras de ambas escuadras se felicitaron por este primer partido, ya que se verán las caras por segunda ocasión el próximo domingo en el Estadio Jalisco. Una actitud deportiva que ya es poco común observar en los varones.
Sin duda muy grato resulta ver como las mujeres vienen empujando fuerte, pero aún mejor, que el hecho de que casi puras mujeres sean las protagonistas en una cancha de futbol es algo cada vez más común y aceptable entre nuestra sociedad que poco a poco va olvidando su machismo arraigado.