ATENAS, Grecia, ago. 17, 2004.- La brillante actuación del atacante argentino Jorge Alberto Elgueta llevó al conjunto sudamericano a vencer tres sets a dos a Túnez, que tuvo en sus manos su primer triunfo olímpico pero que claudicó ante la resolución anotadora del jugador de San Juan. El veterano jugador completó un papel ofensivo extraordinario y con sus remates sumó veinticuatro de los veintinueve puntos que firmó al final. El resto fueron de bloqueo.
No esperaba Argentina un compromiso tan complicado en la temprana cita contra el campeón africano, que en la sesión de apertura perdió con estrépito frente a Grecia. Todo lo contrario que el combinado de Alberto Fabián Armoa, estimulado y fortalecido después de su brillante triunfo ante Francia.
Pero el cuadro argentino careció frente a Túnez de todas las virtudes que le auxiliaron en el compromiso frente a los galos. Flojeó en recepción y no estuvo acertado en el bloqueo. La consecución del parcial inicial (20-25) supuso una tranquilidad ficticia.
El equilibrio permanente en el transcurso de la continuación empezó a desestabilizar al sexteto de Armoa. Túnez, liderado por Noureddine Hfaiedh, atosigó en el marcador a su adversario, fuera del partido.
Argentina reaccionó con contundencia después del empate. Marcos Milinkovic -veintidós puntos- y, sobre todo Elgueta -29- ventilaron la oposición africana.
Pero Túnez pensó que este era su momento y no cejó en su empeño de buscar su primer triunfo. La prematura condena a la que han sometido sus adversarios no consuela al grupo de Antonio Giacobbe, empeñado en consolidar el crecimiento de un equipo que empieza a ser habitual en las grandes citas.
El inicio del set de desempate fue dramático aunque la renta cosechada por el equipo argentino tranquilizó en parte su tránsito. Las carencias físicas tunecinas fueron incapaces de mantener en pie la respuesta al equipo sudamericano, que confía en extraer lecturas positivas para los compromisos venideros.