ATENAS, Grecia, ago. 17, 2004.- Lituania devolvió a Puerto Rico a la realidad del torneo olímpico de baloncesto, al derrotarlos este martes 98-90. La selección ex soviética nunca ofreció tantas facilidades como el mal llamado 'Dream Team' en la histórica jornada del pasado domingo. Entre otras cosas, porque los lituanos son un equipo, no una suma inconexa de egos que, de momento, es lo que ha demostrado ser la formación estadounidense.
El equipo boricua y los europeos jugaron hace dos años en el Mundial de Indianápolis. El encuentro que disputaron entonces no tuvo nada que ver con este choque de Atenas. Julio Toro insistió en llevar el balón a los pívots en la ciudad de las quinientas millas. En la cuna de la civilización, por el contrario, depositó el peso del juego sobre sus hombres exteriores.
Los lituanos salieron a la pista más presionados que la formación antillana como resultado de su derrota frente a Grecia en el primer partido. La presión de Puerto Rico obedecía a otros factores. En primer lugar, a la responsabilidad que siempre entraña defender la camiseta de la isla y, en segundo término, al hecho de que una victoria sobre los bálticos le habría supuesto adquirir una posición de privilegio con vistas a la clasificación final del grupo B.
Carlos Arroyo y Elías Ayuso encauzaron el partido en el primer cuarto con respuestas para todos los desafíos tácticos que el equipo de Antanas Sireika representaba en el análisis táctico del choque. El principal, cómo compensar la desventaja de tamaño respecto a los bálticos, sobre todo, en el perímetro.
Pues bien, Arroyo y Ayuso la solventaron a través de sus prodigiosas muñecas. Diez puntos del primero y once del segundo en diez minutos dieron la iniciativa a la selección caribeña (26-32).
Pero si de algo puede presumir Lituania es de contar con excelentes tiradores, sobre todo en los mismos puestos que ocupan Arroyo y Ayuso -Sarunas Jasikevicius y Arvidas Macijauskas.
. Los lituanos encontraron la manera de taponar al base y al escolta puertorriqueños en el lapso entre los dos cuartos iniciales. Puerto Rico reaccionó bien. Cambió la orientación del juego hacia sus aleros altos y sus pívots para ganar consistencia colectiva, pero la selección báltica, campeona de Europa, rebajó la producción ofensiva de los boricuas a doce escasos puntos en todo el segundo periodo para marcharse al vestuario por delante (49-44).
Lituania, que siempre avanza de menos a más en los torneos internacionales, aumentó aún más la intensidad defensiva durante el tercer tramo. Su esfuerzo le permitió mantener la ventaja y afrontar los diez últimos minutos con un tranquilizador margen (71-66).
El mayor peligro de los europeos llega cuando juegan con ventaja en el marcador. Con puntos de margen se sienten muy seguros y, como la calidad individual de sus jugadores raya a un gran nivel, crecen como equipo de forma vertiginosa. Así ganaron un encuentro que, para ellos, revestía una abrumadora exigencia.
Puerto Rico seguía en el partido y afrontó el último cuarto con opciones para remontar. Sin embargo, en los cuatro primeros minutos encajó un parcial de 12-2 (83-68) que desbarató esas opciones pese al empeño de todos sus hombres. La derrota tampoco merma sus posibilidades. Eso si, equilibra la lucha en un grupo muy igualado en el que, muy posiblemente, el 'basket-average' (diferencia de puntos) va a jugar un papel determinante.