ATENAS, Grecia, ago. 17, 2004.- La gimnasia femenina rumana revalidó este martes el oro olímpico que ganó hace cuatro años en Sydney, y se convierte en el primer país que repite triunfo en esta disciplina desde que la desaparecida Unión Soviética impuso su ley ininterrumpidamente entre 1952 y 1980. Rumanía sumó 114,283 puntos. La plata fue para Estados Unidos, con 113,584, y el bronce para Rusia, con 113,235.
Ucrania obtuvo la cuarta plaza (112,309) y España, por segundos Juegos consecutivos, la quinta (111,572), la misma también que en Barcelona'92 y su techo histórico hasta el momento.
Pero el mérito de las españolas es ahora mayor porque forman un equipo muy joven, el más joven del torneo junto con China, que hace un años competía en categoría junior.
Con la excepción de Sara Moro y Elena Gómez, las otras gimnastas estaban en el equipo que en 2002 fue décimo cuarto en los Campeonatos de Europa junior. La evolución ha sido espectacular.
Elena Gómez, que disputará el jueves la final individual, hizo los cuatro aparatos y mejoró su actuación de la ronda de clasificación del domingo desde los 36,974 puntos de entonces hasta los 37,237 hoy. Volvió a mostrarse, no obstante, floja en barra.
El seleccionador, Jesús Carballo, intentó aprovechar la experiencia de Sara Moro, única componente del equipo que disputó los Juegos de Sydney, para dar aplomo a sus alumnas y la sacó en asimétricas y barra, los aparatos más difíciles, y en ambos cumplió con creces: 9,437 y 9,412.
Tania Gener, Mónica Mesalles y Patricia Moreno completaron el quinteto que hoy se alternó en los distintos aparatos para alcanzar la quinta plaza.
España era sexta tras su ejercicio inicial de suelo, séptima tras el de salto y quinta tras el de asimétricas, a falta tan sólo de la barra. Gracias a la tranquilidad de Moro y a la muy correcta presentación de Moreno fue posible conservar esa plaza y quedar por encima de Francia, China y Australia, que cerraron la clasificación de finalistas.
Rumania mantuvo un incierto duelo con Estados Unidos durante todo el concurso. Las campeonas de Europa llegaron a la última rotación con una escasa ventaja de 124 milésimas, con ambos equipos pendientes de actuar en suelo.
Estados Unidos salió primero pero no pudo clavar sus ejercicios, mientras que las rumanas, ya crecidas, aumentaron su margen gracias a unas espléndidas Catalina Ponor (9,750), Oana Ban (9,437) y Nicoleta Sofronia (9,562) que, nada más acabar, comenzaron a llorar y a abrazarse de alegría sin saber aún la nota.
Rusia no tuvo posibilidad alguna de acercarse al oro. Svetlana Khorkina, la tres veces campeona del mundo, salió en todas las especialidades pero no logró con ello que su equipo subiera escalones.
Mañana se disputará la final individual masculina, con el estadounidense Paul Hamm como favorito.