ATENAS, Grecia, ago. 21, 2004.- La bielorrusa Yuliya Nesterenko sucedió a la estadounidense Marion Jones como nueva reina de la velocidad y se convirtió en la primera campeona olímpica de 100 metros de raza blanca desde los Juegos de Moscú 1980. La estadounidense Lauryn Williams se quedó con la presea de plata con 10.96 y el bronce fue para la jamaiquina Veronica Campbell con 10.97.
Más de 60 mil espectadores asistieron al estadio. Desde que la rusa Luidmila Kondratieva aprovechó el boicot occidental a los Juegos de Moscú para hacerse con el título de 100 metros, la velocidad femenina en los Juegos había sido tema exclusivo de la raza negra.
La final estaba más abierta que nunca. No sólo por la ausencia de Marion Jones, que no se ganó el puesto en el equipo olímpico en esta prueba, sino porque las semifinales habían barrido, dos horas y media antes, a una cuadrilla de ilustres.
La francesa Christine Arron, tercera en la lista de todos los tiempos con 10.73 e invicta este año; la estadounidense Gail Devers, dos veces campeona olímpica, y la ucraniana Zhanna Block, campeona mundial en Edmonton 2001, desfilaron eliminadas a los vestuarios.
Nesterenko, casada con el cuatrocentista de igual apellido, sólo tenía una medalla de bronce en el mundial en sala de 60 metros. Nadie contaba con ella, pero su progresión en la segunda mitad de la prueba dejó a sus rivales con un palmo de narices.