ATENAS, Grecia, ago. 24, 2004.- La bahamesa Tonique Williams-Darling, la atleta que ha dominado los 400 metros esta temporada, se ha cruzado definitivamente en el camino de la mexicana Ana Gabriela Guevara hacia el oro en los Juegos Olímpicos de Atenas'04. La caribeña, que ya había derrotado a la atleta de Sonora en Roma y en Zúrich en las reuniones de la Liga de Oro, repitió su jugada y en el escenario más grande, el estadio Olímpico. Ganó con un tiempo de 49.41, por 49.56 de la mexicana y 49.89 de la rusa Natalya Antyuk, bronce.
Williams-Darling se hizo con oro merced a su mayor poderío en la recta final ante una 'Gabi' Guevara que se desmoronó en los compases definitivos y dejó vía libre a su rival, que no pierde desde que fue bronce en los Mundiales en pista cubierta de Budapest.
La forma de Guevara había despertado dudas en algunos foros por sus derrotas en la Liga de Oro y por sus problemas físicos, pero la mexicana mantuvo la calma y siempre mostró confianza en sí misma y trabajó intensamente para llegar en condiciones a la cita olímpica.
Las dos primeras series mostraron a una Ana Gabriela firme, pero que no tuvo que dar todo de sí para pasar con absoluta claridad a la gran final. Lo mismo hicieron el resto de favoritas, entre ellas Williams-Darling, que tras varios sinsabores a lo largo de su carrera no se fiaba lo más mínimo.
El escenario era el ideal para un espectáculo de esta magnitud, y con la afición a favor de Guevara, puesto que hubo numerosísimos seguidores mexicanos que hicieron resonar el nombre de su país, de su ídolo y mostraron constantemente sus banderas y sus sombreros.
Incluso Guevara trató de frenar el ímpetu de sus incondicionales, puesto que con sus gritos apenas si dejaban a las atletas concentrarse para tomar la salida. Pidió silencio y el estadio, poco a poco y pese a algunos gritos aislados de ánimo, fue como una ópera dispuesta a ver un espectáculo de grandes dimensiones.
La atleta de Nogales, que tenía como referencia visual inmediata a su gran rival, dio la sensación de que salió mal, algo lenta, aunque tampoco era conveniente desgastar mucho al principio y reservar algo para el final.
Williams-Darling tomó el mando pero Guevara echó mano de su tremenda fuerza para equilibrar la carrera cuando se entraba en la recta final.
Ambas se equipararon y buscaron con desesperación la victoria, pero, contrariamente a lo que había ocurrido hasta este año, la bahamesa aguantó a la perfección y se marchó de una Guevara que tuvo que mirar cómo su rival se encaminaba al oro que ella perseguía.
Hace cuatro años lloró el quinto puesto en la carrera que ganó la australiana Cathy Freeman. En esta oportunidad se subió al podio, algo que es para que esté satisfecha pero que, por lo visto hasta que la propia Williams-Darling dejó su racha de invicta en 28 en Roma, nadie se atrevía a imaginárselo porque la atleta de Sonora, con su título mundial de París'03 entre medias, dominó en el universo de la vuelta a la pista a su antojo.
Guevara agradeció el apoyo que le mostró el pueblo griego y sus seguidores mexicanos. Recorrió el estadio con un sombrero típico de la tierra, una bandera tricolor y otra helena. Contenta pero con cierto regusto de haber dejado escapar una oportunidad de oro para conseguir su primer oro olímpico.