ATENAS, Grecia, ago. 25, 2004.- Italia, un equipo empeñado en lograr en Atenas el único brillo que le falta a su palmarés, el del oro olímpico, apartó a Argentina de la lucha por las medallas y se quedó a medio camino de la gloria a pesar de haber exprimido todos sus recursos contra el bloque transalpino. El conjunto europeo se enfrentará a Rusia, que ganó su partido contra el vigente campeón Serbia Montenegro. El cuadro argentino, por su parte, demanda una cierta remodelación futura, al margen posiblemente de sus dos principales argumentos Marcos Milinkovic y Jorge Alberto Elgueta, que con treinta y dos y treinta y cuatro años han podido haber disputado en la capital helena sus últimos Juegos Olímpicos.
Sin embargo, el capitán de San Martín y el atacante de San Juan son los principales estandartes del grupo. Aunque por detrás viene gente con talento como Gustavo Porporatto o Alejandro Spajic. Entre ellos y Gaston Giani tiraron de esfuerzo para alargar la experiencia olímpica del cuadro sudamericano.
No hay que reprochar nada al equipo de Alberto Fabián Armoa, que despuntó de forma similar a cuando venció a Francia en el duelo del debut. Suyo fue el dominio del inicio, fraguado gracias a la operatividad ofensiva del máximo realizador del torneo Milinkovic y de una compacta defensa. Todo ello premió a Argentina con el primer set a pesar de la intensa carrera final de Italia (25-22).
El cuadro albiazul mantuvo el ritmo mientras pudo y transitó a la par que su rival, que reaccionó atizado por la amenaza de la eliminación y la puesta en escena de su capitán Andrea Giani, que disputa en Atenas sus quintos Juegos Olímpicos.
El empate no amilanó el ánimo de Argentina, que intentó responder en el tercer set. El duelo fue parejo, con alternativas en el marcador y permanentes intercambios en el servicio y que prolongó la igualdad hasta el final. Sin embargo, el juego terminó del lado italiano (24-26).
En situación similar transitó el cuarto set, en el que el cuadro de Armoa se movió con ventajas (7-10 y 14-17). Pero la llegada a la línea de saque de Luigi Mastrangelo terminó con la renta, añadida a un llamativa debilidad defensiva de los sudamericanos.
Entrados en el momento decisivo (22-22) irrumpieron los errores argentinos, dos seguidos cerca de la red, y una jugada polémica que terminó por descentrar a Argentina.