ATENAS, Grecia, ago. 25, 2004.- La estadounidense Marion Jones, reina de los Juegos de Sydney, se aseguró un puesto en la final de salto de longitud, única prueba individual para la que obtuvo plaza olímpica en Atenas, con un salto de 6.70 metros, cinco centímetros por encima de la marca requerida. La presencia de Jones, en otros tiempos recibida en los estadios con grandes ovaciones, pasó casi inadvertida para los espectadores que abarrotaban el estadio Olímpico de Atenas y que vibraron, en cambio, con el triunfo de la griega Fani Halkia en la final de 400 metros vallas.
Marion Jones consiguió en Sydney 2000 cinco medallas -tres de oro y dos de bronce-, más que ninguna otra atleta en unos Juegos Olímpicos, pero después de aquél éxito su carrera se oscureció y su imagen resultó salpicada por el escándalo de los laboratorios BALCO.
El viernes estará en la final olímpica de longitud con el objetivo de mejorar su medalla de bronce de Sydney, donde fue superada por la alemana Heike Drechsler y por la italiana Fiona May.
Sobre la imagen de Jones pesa ahora como una losa la investigación abierta en torno a los laboratorios BALCO, donde se fabricaban esteroides destinados a los deportistas de elite.
Varios de los testimonios recabados en la pesquisa de la Agencia Estadounidense Antidopaje (USADA), incluido el de su ex marido C.J. Hunter, apuntan, entre los implicados, a Tim Montgomery, plusmarquista mundial de 100 metros, y a Marion Jones.
Hunter, un lanzador de peso que fue suspendido a perpetuidad por dopaje, aseguró que él mismo había inyectado esteroides a Marion Jones y que su entonces esposa se había dopado antes, durante y después de los Juegos de Sydney. Jones atribuyó estos comentarios a un deseo de venganza.
Las pruebas de selección olímpica, en junio pasado, devolvieron a una Marion Jones mucho más lenta, incapaz de ganarse el puesto en 100 ó en 200 metros. Sólo pudo incorporarse al equipo de Atlanta por su victoria en longitud.
El viernes Marion Jones podría formar parte del equipo estadounidense de relevos 4x100 metros que buscará un puesto en la final. En las últimas semanas se ha estado entrenando para ello, especialmente tras conocerse que Torri Edwards había dado positivo y sería probablemente suspendida, como ocurrió en realidad.
Pero su concurso en el relevo podría tener consecuencias imprevisibles para el equipo. En caso de que Jones fuera sancionada por la USADA, Estados Unidos podría perder una hipotética medalla ganada en Atenas.
Con un hijo de poco más de un año (Tim Montgomery Jr), Marion Jones, de 28 años, se ha manifestado siempre dispuesta a defender su inocencia y a proseguir su carrera deportiva en busca de medallas, no sólo en los Juegos de Atenas, sino en los futuros.