Fuente: esmas.com
En los Juegos Olímpicos de 1952 se volvió a reunir toda la familia olímpica, incluyendo a Japón y Alemania. Además la Unión Soviética hizo su aparición después de 40 años de ausencia y lo hizo bajo un halo de misterio generado por la famosa ‘guerra fría’.
Los deportistas de la URSS fueron alojados en Otanieni, una sede diferente al resto de los atletas. De la misma manera sus entrenamientos fueron tan aislados que los llevaron a utilizar un carril de la piscina olímpica sólo para ellos.
Sin embargo, la confraternidad olímpica se impuso sobre las fronteras políticas y en un brote de entusiasmo, dos de los atletas rusos levantaron en brazos al pastor norteamericano, Bob Richards, al batir éste el récord olímpico de salto con garrocha.
El gran astro de las competencias en la pista fue nuevamente Emil Zatopek, el atleta checo, quien se impuso con nuevos registros olímpicos en las pruebas de 5,000 y 10,000 metros planos, además de la maratón.
Dana, su esposa, ganó la medalla de oro en la prueba de lanzamiento de jabalina, en tanto el atleta brasileño Ferreira da Silva batió consecutivamente tres marcas mundiales en salto triple.
Por lo que toca a México, nuevamente uno de los deportistas pisó el podio. Esta vez lo hizo Juan Capilla, que en su intenso duelo con el estadounidense Sammy Lee, se quedó con la presea de plata en la plataforma de 10 metros.

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