Fíjense, amiguitos, que para poder contarles más cosas interesantes, me fui a caminar por el bosque y... de repente ¡este galán se llevó un susto! Que, ¡por las mil lombrices asustadas! Por poco se desmaya. Y es que ahí, entre las plantas, descubrí unos ojos que me miraban tras de un antifaz ¡es un pillo! Dije, y... ¡a correr Patas Verdes! Pero luego cuando regresé y descubrí que era... ¡Un Osito Lavador!
A este simpático animalito que parece que usa antifaz (porque una mancha negra le atraviesa la cara), ¡nunca le duele la barriguita! ¡Claro! Es que él es muy cuidadoso con sus alimentos. Lava todo muy bien antes de comérselo.
Ustedes lo conocen con el nombre de “mapache” y sus buenas costumbres son dignas de imitarse. A propósito... ¿ustedes también lavan muy bien su fruta antes de saborearla? El mapache u osito lavador es originario de América. Caza pequeños mamíferos y algunas aves para comer, pero su platillo favorito son los cangrejos, si esos que caminan de ladito.
Su piel es muy apreciada; sobre todo su esponjada cola rayada que utilizan los cazadores para adornan sus gorros. Después seguí caminando por el bosque y me fijé que...
¡Los árboles cambian de traje!
Los pinos no, ellos son como yo . ¡Claaro! Siempre están verdes. Pero los otros árboles cambian de color con cada estación del año.
En primavera se llenan de retoños y están verdes. Ellos respiran y se alimentan a través de sus hojas. Por eso no deben cortarles ninguna. ¡Les quitarían parte de su vida!
Luego, en el otoño, se ponen su traje dorado. ¿No los han visto con sus hojas almidonadas como de oro?
Así se ven las hojas cuando se secan y se can poco a poco hasta que, en el invierno, los árboles se quedan desnudos. Esta historia se repite cada año.
¿No les encanta ir al bosque y escuchar el crash, crash de las hojas secas cuando las pisamos?
¡Vamos, los invito!