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Hasta que el dinero nos separe

Hasta que el dinero nos separe

 

Hasta que el dinero nos separe

Rafael Medina es víctima de una estafa por parte de quién, hasta ese día había considerado su mejor amigo, en esta maniobra pierde todo el dinero que ha ahorrado en varios años de trabajo. El coraje y la frustración son malos consejeros y enfundado en ellos sale a carretera en donde por rebasar imprudentemente provoca un accidente en el cual un auto pierde el control y se desbarranca.

Aturdido por la responsabilidad y la culpa, se detiene. Por un segundo considera la posibilidad de huir del lugar del accidente, pero finalmente se arrepiente y regresa para tratar de ayudar a las posibles víctimas. Al llegar al lugar de los hechos se encuentra con quien a partir de ese momento será su cárcel, su dolor de cabeza y la persona que cambiará su vida: una bella mujer que se encuentra tirada entre los matorrales, la cual está muy lastimada y cuya vida probablemente está en peligro.

Ante la incertidumbre, Rafael decide llevarla a un hospital. Al llegar al nosocomio, Rafael es retenido por las autoridades, pues el incidente es grave y se necesita deslindar responsabilidades. Mientras tanto, Marco, un decidido, enérgico y prestigiado abogado; espera junto a su futuro suegro la llegada de su novia y en un par de días flamante esposa: Alejandra Álvarez del Castillo. Desgraciadamente están muy lejos de saber lo que les depara el destino, pues la joven ejecutiva de una empresa vendedora de automóviles, acaba de sufrir un accidente que puso en peligro su vida y no llegará a la cita. Obviamente, Rafael trata de evadir su responsabilidad, pero antes de ingresar al quirófano, Alejandra alcanza a inculparlo, por lo que su situación jurídica se torna extremadamente delicada y es arrestado.

Al llegar Marco y Jorge al hospital, son informados del accidente de Alejandra. En primera instancia se sienten desesperados pues la vida de Alejandra está pendiente de un hilo. Afortunadamente después de una larga intervención, los doctores logran salvarle la vida y al recuperar el sentido jura que el “animal” que le provocó el accidente se pudrirá en la cárcel y no volverá a ver la luz jamás.

Rafael se encuentra en una situación muy delicada pues es de clase media, víctima de un fraude y con dos bocas que mantener, la de su amada madre Leonor y la de su hermana menor; Julieta a quien le paga los estudios. Sin ser un chiquillo, Rafael ha trabajado muy duro desde joven para tratar de vivir dignamente y logró comprarle una casita modesta a su madre. Por su parte, Alejandra es Gerente de Ventas de una de las agencias automotrices más renombradas en la ciudad. Es conocida por su capacidad, su disciplina, su carácter firme, enérgico y decidido. Al mando de un grupo de vendedores, estaba a punto de consolidar su situación en la empresa y su vida sentimental. Su padre; Jorge, es un anciano venido a menos y muy enfermo. Al morir su esposa hace algunos años perdió toda esperanza de vida y su mayor capital, una enorme hacienda productora de leche y carne vacuna está embargada y a punto de perderse totalmente.

Marco, el novio de Alejandra, desde hace algún tiempo decidió hacer suya la lucha legal por rescatar esta propiedad y en el proceso se enamoró de la hija de Jorge, quien lo correspondió, aunque siempre ha quedado la duda de si ella siente un verdadero amor por él o sólo es el agradecimiento por su apoyo, eso sin contar que siendo la joven la única fuente de ingresos en su familia, jamás tuvo, ni quiso darse tiempo para conocer el amor. Alejandra, por su parte, acaba de dar el enganche del departamento donde vivirá con Marco y quien se encargará de pagarlo. Además acaba de sacar a crédito un flamante y lujoso automóvil; con la seguridad de su prometedor futuro en la empresa y absorbió los gastos de la boda, la luna de miel y la mayoría de los gastos propios de la ceremonia.

La enfática realidad es que ahora está tirada en una cama y con muchos gastos que afrontar para recuperar su salud, pues el seguro no alcanzará para cubrir todos los gastos y se encuentra en una situación crítica: arruinada, con deudas fuera de control y con su vida totalmente destrozada ¿Qué hacer entonces? Lo único que la mueve es la sed de venganza en contra de esa bestia que la arrastró hasta esa barranca sin fin y de la que veía muy lejana la posibilidad de salir; encerrarlo en la cárcel y obligarlo a pagar hasta el último centavo de los gastos para su rehabilitación, las pérdidas generadas y las deudas contraídas.

Sin embargo, no había sospechado que Rafael no cuenta ni en el mejor de sus sueños, con las cantidades que ella necesita. Así pues y bajo el consejo de Marco, decide hacerlo firmar una serie de convenios en los que se compromete a mensualmente a aportar una enorme cantidad de dinero hasta finiquitar su deuda.

Muy a su pesar, Rafael acepta para poder salir de la cárcel y como parte de su convenio tiene que entregar en garantía la casa de su madre, aunque tampoco alcance a cubrir la totalidad de su deuda. En pocas palabras, Rafael tendrá que vender su vida e hipotecar su espíritu y su voluntad con tal de pagar su error. Decirlo y prometerlo es fácil, lo difícil es cumplirlo, pues si hasta la fecha no había logrado conseguir un trabajo digno y bien remunerado.

Así, Rafael buscó trabajo, analizó posibilidades y en poco tiempo se dio cuenta que era mucho más difícil de lo que pensaba y llegó a considerar la posibilidad de cambiar el origen de su deuda y pedirle prestado al padre de Vicky, una joven con quien estableció una relación formal hace algún tiempo; el problema es que no está enamorado de ella y sus dos cuñados junto con su suegro le harían pagar caro su osadía si no cumple puntualmente.

Ante un presente incierto y un futuro desalentador recurre a su última carta por lo que va con la mismísima Alejandra, su acérrima enemiga y acreedora. De entrada ella lo agrede, lo insulta, lo maldice y le cuestiona su cinismo, pero después de sopesar la situación y ante la falta de opciones, decide darle trabajo, pero bajo la condición de que lo hará morder el polvo y sufrir lo indecible hasta convertirlo en el mejor vendedor de la empresa para que a través de las comisiones por las ventas, pueda saldar su deuda.

Rafael acepta el reto y ahí comienza un calvario que durante algún tiempo marca su relación con Alejandra y su sacrificada existencia para poder sobrevivir pagando su deuda y sacando lo indispensable para su casa hasta que se da cuenta que su vida está amarrada a esa harpía violenta, insensible y amargada “hasta que el dinero los separe”.

En el transcurso, Rafael encontrará la oportunidad de saldar su deuda con Alejandra, cuando logra una espectacular venta de una flota de camiones a una empresa, para lo cual es necesario hacer un viaje para visitar a los clientes potenciales, viaje en el que lo acompaña su acreedora para que no eche a perder el negocio.

En dicho viaje y después de algunos meses de trabajar juntos, aunado a circunstancias poco previsibles, se dan cuenta que han desarrollado una atracción y una dependencia emocional muy fuerte. El resultado de este viaje no tarda en rendir frutos y sobre todo más complicaciones, pues  Alejandra llega a cancelar su boda tres veces, pues el “amor” de Marco por ella no es tan desinteresado como parece. Por otro lado, Vicky tratará a toda costa de convencer a Rafael que debe alejarse de esa mujer y casarse con ella. Obviamente la pregunta final es si ¿Rafael y Alejandra se mantendrán unidos por el odio, por el dinero o por el amor?