Hablamos en París con Lena Lutaud, periodista del diario Le Figaro, quien reveló en este medio francés la historia de la primogénita real. Hace un año, el príncipe Alberto admitió ser el papá de Alexandre, el pequeño nacido del romance que mantuvo con la azafata africana Nicole Coste. La noticia apareció en los medios un mes después del fallecimiento de su padre, el príncipe Raniero. Lo que nadie esperaba era que al príncipe Alberto, de quien se rumoraba que era homosexual, le empezaran a aparecer hijos regados por todo el mundo. Hace unas semanas se publicó la noticia de que es el papá de Jazmin Grace, una estadounidense de 14 años, hija de Tamara Rotolo, una ex mesera californiana que trabajaba en la Costa Azul, con quien el Príncipe tuvo un affaire en julio de 1991.
La historia de amor entre Tamara y Alberto fue fugaz, pues en esa época ella estaba casada y prefirió ocultar su infidelidad. Ahora, 15 años después, Thierry Lacoste, el abogado de la familia real, confirmó que ‘‘el Príncipe reconoció oficialmente una paternidad ya establecida jurídicamente hace algunas semanas’‘. Jazmin seguirá sus estudios en Estados Unidos, ‘‘pero podrá venir al Principado, pasar algunos días e incluso vivir ahí si lo decide. Se da por descontado que la cuestión dinástica no se plantea’‘, concluyó.
Cuando Alberto recibió la llamada de Tamara asegurándole que iban a tener un bebé, el Príncipe pensó que se trataba de un montaje y se resistió a reconocer a su hija, dadas las exageradas condiciones económicas que la madre le había planteado. ‘‘En un primer momento había optado por mantener secreta esa paternidad hasta la mayoría de edad de Jazmin, pero desde hace varias semanas los fotógrafos rodean su casa en Palm Springs y la situación para ella era insostenible’‘, aseguró Lacoste. Sin duda, la pelea jurídica no ha sido fácil y por eso, Tamara Rotolo aún no ha declarado ante los medios.
Al parecer, lo único claro es que el Príncipe quiere llevarse a su hija a Francia para estar cerca de ella. ‘‘Nos consta que el Príncipe quiere acercarla a Francia, tutelar su educación, estar cerca de ella, pero también evitar que Jazmin Grace pueda convertirse en una estrella de la prensa del corazón’‘, dijo Lena Lutaud coautora, junto con Thiébault Dromard, del libro Le Dessous, Presse People (La cara oculta de la prensa del corazón). Estos dos periodistas del diario Le Figaro aseguran que este libro es, ante todo, un texto que habla de los procesos judiciales y los problemas económicos de las grandes personalidades.
Platicamos con Lena Lutaud para conocer detalles de su investigación sobre el príncipe Alberto.
¿Cómo descubrieron que Jazmin Grace es la primogénita del príncipe Alberto?
Fue por azar. Nos encontramos varias veces con el abogado del príncipe Alberto, Thierry Lacoste, para hablar de sus procesos contra la prensa del corazón. Al final de nuestra tercera cita, en su hotel particular de París, le preguntamos por qué lo asediaban tanto los paparazzi y nos contó que trabajaba en un gran caso: el reconocimiento legal de Jazmin Grace.
Del Príncipe siempre se ha rumorado sobre una supuesta homosexualidad, ¿por qué tardó tanto Alberto en reconocer a su hija, si su nacimiento quizá lo hubiera podido ayudar a dejar sin piso estos chismes?
Puede que el príncipe Raniero, quien seguramente estaba furioso por este nacimiento, no hubiera querido revelarlo. Pero una vez en el trono, Alberto hace lo que él quiere y decidió de entrada ser transparente.
¿Crees que hay alguna posibilidad de que Jazmin se integre a la familia real?
Es necesario que ella conozca mejor a su padre. De hecho, es más joven que los hijos de Carolina de Mónaco, y está claro que ella no lleva el mismo estilo de vida, pues tiene 14 años y estudia secundaria, no es una celebridad.
¿Has hablado con Tamara Rotolo?
No. En realidad ella nunca ha sido nuestro objetivo. Nosotros únicamente investigamos y escribimos un libro de carácter económico, no uno de prensa rosa o de farándula.
¿Por qué crees que Rotolo no ha hecho declaraciones a la prensa? ¿Piensas que tiene un acuerdo económico con el Príncipe o que sus abogados le tienen prohibido hablar?
Evidentemente sí. Pero ella, seguramente, trasmitirá sus mensajes a través de las personas allegadas, como lo hacía Diana de Gales.
¿Cuánto tiempo duró la investigación para la realización de tu libro?
Ocho meses. Entrevistamos a 105 personas, entre ellas abogados, estrellas, jefes de prensa, jueces...
¿Qué es lo más difícil de investigar y escribir sobre el mundo de la realeza y las celebridades?
Es muy difícil en general porque es un microcosmos muy cerrado y sombrío. Por educación y por respeto del protocolo, la realeza nunca habla de su vida privada. Los únicos que se atrevieron a hacerlo fueron la princesa Diana y el príncipe Carlos. Algunos, como Carolina de Mónaco, son particularmente difíciles. Sus allegados no dicen ni una palabra. Además, los periodistas son obligados a contenerse un poco, y por eso mismo deben ayudarse entre sí, como sucede con los especialistas en monarquía españoles y sus colegas británicos.
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