La hija del ex secretario de economía (1988-1994), don Pedro Aspe , y esposa de Alejandro Baillères, arrancó su carrera en Fundación Televisa, y a través del programa 100 Mexicanos Dijeron VIP conoció varias organizaciones no lucrativas. Su imán por ayudar la acercó a la Fundación Fondos para Niños de México y pronto se convirtió en madrina de tres niños –de diferentes comunidades–, a quienes apoya económicamente para darles educación, nutrición y salud. Junto con un patronato, en el que participan profesionales como Andrés Gómez Martínez y José Luis Salas, tiene el propósito de motivar a todos los mexicanos a que comprendan que al ayudar a los demás se ayuda uno mismo. Prueba de ello, son las muchas experiencias que ha tenido con la fundación, como las cartas escritas por sus ahijados donde ellos cuentan ‘‘no hay agua o no hay luz en mi pueblo’‘, los regalos de Navidad que les manda –los cuales ellos ni siquiera creen merecer– o la satisfacción de ver la alegría de 40 niños, que cumplieron su sueño de ‘‘volar por primera vez en avión’‘. Parece increíble que de los 26,000 niños becados por la fundación, sólo 1,007 tengan padrinos mexicanos y todos los demás sean extranjeros. Por eso considera urgente hacer un llamado a la gente a que participe el próximo 8 de septiembre en un evento de recaudación de fondos, que seguramente ayudará a romper ese círculo de pobreza y cambiar la vida de aquellos que lo necesitan. ¿Cómo nace la fundación a la que perteneces? ¿Qué objetivos persigue?
Empezó en China y ahora existe en 33 países. En México se fundó en 1973, tenemos 53 centros comunitarios en seis estados y atendemos a 45,000 niños. La filial está en Estados Unidos, en Richmond, ellos son los que nos auditan una vez al año; además de que nos audita Price Waterhouse Cooper, están en constante seguimiento junto con nuestra directora, revisan cómo van los programas, qué está haciendo el patronato, el consejo, qué hemos conseguido nosotros y el resto del mundo.
¿Cómo te ha cambiado trabajar en el Fondo para Niños?
Creo que en estas cosas siempre ganas más de lo que das. Algo que me ha encantado es la gente que he conocido a través del patronato, superprofesional y diversa, a todos nos divierte juntarnos; es por dar, no hay nadie que quiera ser la estrella, que dan su poco tiempo que tienen. Y bueno, la comunicación con mis tres ahijados me ha cambiado, como que tener a tres personitas que les da ilusión que existes y que les escribas, no tanto que les mandes regalos, que les cuentes de tu vida, y yo conocer de ellos es bonito, saber que hay tres personas que están agradecidas y yo también con ellos, así como conocer a la mamá de tu ahijado y que te diga ‘‘comadre’‘, que llore, te reciba con barbacoa, te dé mole, te reciba como si fuera el evento del pueblo... es gente generosisísima y superagradecida.
¿Qué le dirías a aquellos que todavía no participan en una fundación de ayuda?
Tenemos a 1,500 niños esperando conseguir un padrino para que puedan entrar a centros comunitarios. Esa es la mayor forma de ayudar, por 250 pesos al mes en cargo a tu tarjeta, puedes cambiarle la vida a un niño. Y la otra es entrar al patronato, donde además de ayudar puedes invitar a más gente, a otros padrinos. Esa es una gran forma de ayudar.
Por último, platícanos del evento que próximamente tendrás de Fondos para Niños de México...
El 8 de septiembre realizaremos un evento en el que queremos animar a la gente a que le cambie la vida a un niño, a cambiársela sin ninguna pretensión, eso es lo más importante de estar en esto y creo que ese es el gran éxito de esta fundación. Se va a presentar con un proyecto impresionante en el que se involucraron los niños y lo vamos a hacer en un museo de la ciudad de México. C para ellos; no quería agarrar la bicicleta o no quería agarrar la Barbie, porque nunca nadie les había regalado algo, y a mí me impactó eso, que no creen que es para ellos. Decían ‘‘¿de veras es para mí?, ¿de veras?’‘ Entonces me da satisfacción el hecho de que sepan que sí se merecen eso y que si siguen estudiando, al rato ellos mismos se lo van a poder comprar.
¿Los niños no creen merecer los regalos? ¿No creen merecer ser felices?
Cuando regresamos de ese vuelo de Volaris –que te platiqué–, pasó algo supergrueso, pues José Luis Salas –uno de nuestros patronos estrellas y consejero– de repente le preguntó a un niño, ‘‘Oye, ¿es la primera vez que te subes a un avión, no?'' –por supuesto para todos era la primera vez– y el niño dijo ‘‘Sí, y seguro la última...'' Entonces fuimos todo el camino con ese rollo y pensábamos ¿por qué como mexicanos traemos ese casete de ‘‘yo no me lo merezco’‘?, ¿por qué tenemos que pensar chico?, ¿por qué pensamos que no podemos ganar?, que no podemos lograr las cosas o que no nos merecemos las cosas. Nos juntamos y al final, ya con las mamás de los niños en el aeropuerto, José Luis les dijo, ‘‘Oigan niños, yo les quiero decir que si ustedes siguen estudiando y que si trabajan y le echan ganas, no nada más se van a subir una vez a un avión, se van a poder subir muchas veces más e ir a lugares más lejos, entonces ¡créanselo, porque todo mexicano lo puede hacer!’‘. Eso fue en verdad muy emocionante.
Esos niños deben ser supertiernos. Platícanos qué otras cosas te escriben en sus cartas...
Mis ahijados me cuentan cosas de su vida cotidiana, qué servicios hay en su pueblo, ‘‘en mi pueblo hay agua y luz'', o ‘‘no hay agua y luz'' ¡que es terrible! Te cuentan qué hace su papá o su mamá, muchos no tienen papá porque tienen mamás solteras o su papá se fue para Estados Unidos; también me cuentan de sus mascotas, la escuela, sus hermanos. Tengo un ahijado que es un flojonazo, y cuando me llegan sus calificaciones le digo ‘‘ahijado, estudia'', me pone ‘‘Lo que pasa es que a mí me encanta bailar''. Te das cuenta que no quieren que les cuentes grandes cosas ni les mandes regalos, para ellos lo más preciado es que alguien les escriba, que alguien se ocupe de ellos.
¿Tú qué les escribes a tus ahijados?
También les cuento cosas supercotidianas, de mi vida, de mis perros, les mando fotos de mis perros, ya hasta les pusieron ‘‘Tenemos a 1,500 niños esperan do conseguir un padrino para que puedan entrar a centros comunitarios. Es a es la mayor forma de ayudar, por 250 pesos al me s en cargo a tu tarjeta, puedes cambiarle la vida a un niño’‘.
Fondos para Niños de México
www.fondosparaninosdemexico.org.mx o a los teléfonos 01 800 506 3161 y en el D.F. al 5611 7733 ext. 129 y 130.
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