por: Laura Gamboa Fuente: Caras
Es una diva del jazz. En su nuevo álbum interpreta, junto a una dotada orquesta, boleros entrañables; razón suficiente para charlar con esta musa, quien nos recordó que el arte nacional es un buen motivo para celebrar. Su voz, considerada como una de las mejores de México, se escuchó por primera vez en un escenario cuando tenía 17 años y su padre, el cantante y pianista Freddy Noriega, la invitó a pararse junto a él frente al público. Quizá fue gracias a ese respaldo que Iraida Noriega jamás ha sufrido pánico escénico: ‘‘Me da como jiribilla cada vez que voy a sonar, siento que voy al encuentro de algo místico, muy religioso... Es como cuando vas a conocer a alguien, debes tener tu mejor disposición e ir vibrando cómo está la onda, cómo hacer para quitar la barrera que representa un escenario, para que, por muy grande que sea el lugar, éste se vuelva como si estuviéramos en la sala de mi casa.’‘ Curiosamente, es justo ahí donde nos recibió y, valga decirlo, demostró sus dotes de anfitriona. CON EL JAZZ EN LA SANGRE Madre de un pequeño de cuatro años, la también compositora es una mujer cálida, abierta y muy reflexiva. Nacida un 16 de agosto, suma ya 17 años de carrera, durante los cuales ha grabado, entre otros, Efecto mariposa, su primera mariposa placa solista; Viaje de mar, la segunda; mar Soliluna, en equipo con Magos Herrera; Soliluna y Así era entonces, ahora, su más reciente producción, donde junto a una dotada orquesta interpreta temas como ‘‘La puerta’‘, ‘‘Quizás, quizás, quizás’‘, ‘‘Bésame mucho’‘ y ‘‘Vereda tropical’‘. Su conversación, a ratos dispersa, a ratos ciertamente mística, refleja a una persona satisfecha, sabedora del camino a seguir, aun cuando no siempre fuera así. ‘‘De chavita más bien estudiaba danza, aunque mis gustos siempre tendieron hacia algo más ‘performático’. A los 19 me fui a estudiar a Nueva York y me dije ‘qué esperanto ni qué nada, la música es el lenguaje universal’.’‘ Tan es así que no titubea al afirmar que cualquier cosa para ella termina por traducirse en música. ‘‘Para mí vino a satisfacer una necesidad porque iba a la iglesia y decía ‘aquí algo no está amarrando’, y luego que si los budistas, los hinduístas, los taoístas, la yoga y no sé qué, y yo seguía sintiendo un huequito, y la música, sin siquiera estar predicando nada, me llenó.’‘ Superada esa ‘‘crisis’‘, esta admiradora declarada de David Bowie y Diana Krall sostiene: ‘‘Cada vez es mucho más claro lo que quiero decir y la forma que encuentro para expresarme. Este último disco me parece un proyecto magno; tiene grandes arreglos, hay muchísimos músicos involucrados y tengo la sensación de que se van a abrir muchas más puertas, porque, como todo en la vida, cuando las cosas se alinean y hay claridad, se vislumbran nuevos horizontes.’‘ Existe en México el prejuicio de considerar al jazz como un género norteamericano dirigido sólo a un público ‘‘culto’‘, pero a decir de Noriega, se trata de un arte tan mexicano como cualquier otro. ‘‘Me ha tocado dar conciertos en pueblitos donde evidentemente jamás han escuchado jazz, pero la gente se abre y vibra. Ningún arte está diseñado para un gremio o un sector cultural, está diseñado para almas sensibles.’‘ Su teoría es que los grandes movimientos artísticos se gestan en diferentes lugares del mundo, y cada lugar le aporta su bagaje cultural. ‘‘Pero en realidad el jazz siempre ha sido parte de México, no es una música extranjera, no es que le estemos dando chance de entrar o no, hay que asumir que es nuestro.’‘ Bajo esa premisa debe entenderse Así era entonces, ahora. ‘‘Pretendo que nos demos cuenta de que el jazz es parte de México; si comparamos las canciones del álbum con las que se reconocen del jazz norteamericano, tienen las mismas estructuras, el mismo desarrollo melódico, el mismo approach armónico’‘. Le gustan los chiles en nogada, la crème brulèe de su mamá. Magos Herrera es una de sus muchas influencias musicales. Y, en su opinión, el jazz nacional atraviesa una buena etapa, pues no sólo hay más alternativas para escucharlo, comprarlo o producirlo, sino que además ha ido ganando adeptos gracias a que expresa muy bien el modo de vida de este siglo. ‘‘Filosóficamente la gente está muy enchufada en el aquí y el ahora, y como todo está tan cambiante, nuestra generación está abierta a lo que venga’‘, considera. ‘‘El jazz tiene esa capacidad de improvisar, de adaptarse. ‘‘Al dar un concierto hay ciertas estructuras, pero también hay que abrirse a lo que está pasando, a lo que la vida manda, y hay que incorporarlo a lo que uno está creando para ampliar el panorama y darle mayor sentido a nuestro destino... el jazz está vivo, se adapta, se reinventa.’‘ IRAIDA... ¿ES UN HADA? Su nombre no es común, por eso le preguntamos sobre su origen: ‘‘En realidad me llamo ‘Iraida Beatriz’, en honor a mis dos abuelas. A mi papá le gustó más ‘Iraida’ –así se llamaba mi abuela materna, que era cubana– por eso me lo puso como primer nombre’‘. Y añade: ‘‘La palabra más cercana a ‘Iraida’ es ‘neraida’, que eran las hadas y los seres mágicos del bosque, bueno, eso me dijo un novio griego (risas); ésa fue mi investigación, no me metí a los libros a checar.’‘ Freddy Noriega, su famoso padre, no sólo le dio nombre artístico sino que la rodeó de arte desde la infancia. ‘‘Mi casa era una especie de burbuja en donde mi papá aportaba la música y mi mamá me llevaba al teatro y me hablaba sobre literatura’‘, recuerda, ‘‘pero también eso tuvo su complejidad, porque el resto del mundo no era así (risas).’‘ No todo en la vida de esta estudiante de piano es música, instrumentos o escenarios. También está su hijo Nicolás, cuya custodia comparte con su papá, el reconocido saxofonista Diego Maroto. ‘‘Cuando va a la escuela siento que entro a un poquito más de rutina, pero en estos días de verano lo primero que hago es ir al piano y me clavo unas cuantas horas’‘, cuenta. ‘‘Cuando me toca estar con mi hijo le dedico todo el tiempo y jugamos, vamos al parque, etcétera. Me gusta mucho estar en la casa, poner un disquito y tomarme una copita de vino mientras preparo la comida.’‘ Sin embargo, una cosa tiene clara Iraida Noriega: no dejarse caer presa del encierro. ‘‘Hago la dinámica de salir y escuchar música, porque eso nutre mi creatividad; trato de salir a ver lo que está pasando y que todo mi ser regrese vibrando.’‘ Mientras ella vibra, nosotros esperaremos fecha para dejarnos contagiar por su feeling sobre el escenario. Visita nuestra fotogalería, haz click aquí Revista Caras México Estilo Sociedad Moda cine espectáculos
|  |  . Foto: Caras
|