La imaginamos –mientras viajaba en auto de Madrid a Burgos– sola al volante, con su melena libre, cristales abajo. Pero un ‘‘Lola, baja la voz, estoy hablando’‘ y otro ‘‘puedes subir la temperatura, que está muy fría’‘ nos quitaron esa idea de la cabeza. La gitana sí viajaba hacia Burgos cuando platicamos vía telefónica, pero con ella iban —otra persona conducía— su hija de nueve años, Lola, y sus músicos, justo a la mitad de la gira de conciertos dada en la madre patria a partir del lanzamiento de su más reciente trabajo discográfico, Contigo me voy . Este es el octavo álbum de la cantautora quien, a sus 42 años y a unos meses de haber parido a su segundo hijo, Pedro Antonio, se encontraba dejándose entera, sacando toda la energía acumulada para dar tanto en los escenarios internacionales como en los de su país. Con sus característicos estilos de flamenco y rumba catalana —esta última popularizada a través del mundo por los Gipsy Kings y creada por su padre—, Rosario Flores ha dado forma a Contigo me voy, disco para el cual, como ha sido su costumbre en trabajos anteriores, ‘‘me he dejado llevar por donde me fueron llevando mis canciones’‘. Escribió siete de los once temas incluidos y lo trabajó a lo largo de dos años; se tomó su tiempo al hacerlo y estuvo desarrollándolo incluso durante el embarazo de Pedro Antonio, a quien le dedicó ‘‘A flor de piel’‘.
Contigo me voy es un álbum delicioso que, bajo la producción de Fernando Illán y Mauri Stern, contó con las colaboraciones de dos importantes figuras españolas: Antonio Vega, en el tema ‘‘En el mismo lugar’‘, y el grupo Amparanoia, en la canción gitana ‘‘El beso’‘, primer sencillo escogido para la promoción. De Antonio Vega, la hija de los ya fallecidos Lola Flores ‘‘La Faraona’‘, y Antonio González ‘‘El Pescaílla’‘ dice que aún no puede creer que ‘‘uno de los mejores artistas y compositores de España’‘ haya estado dispuesto a cantar un tema escrito por ella.
En cuanto a Amparo, voz de Amparanoia —banda cuya música es una mezcla sumamente interesante que va desde la salsa hasta la electrónica—, declara que ‘‘es una gran amiga’‘. En Contigo me voy también están presentes la bossa nova, el son, la rumba y el pop. Los ritmos denominados ‘calientes’ son los que le gustan a la artista: ‘‘Podría hacer una mezcla gitanita con ‘reggaetón’, ritmo que siempre me ha gustado’‘, expresa la hermana de la cantante Lolita y del cantautor Antonio, quien muriera dos semanas después de haceralo su famosa madre, a consecuencia de una sobredosis.
Quizá como una manera de facilitar sus intenciones, Rosario ya tiene entre sus conocidos al exponente boricua de música urbana Tego Calderón, quien le fuera presentado por Javier, líder de VivaNativa, agrupación en cuyo último disco hizo una colaboración esta madrileña que dice sentirse andaluza.
En su octava propuesta musical, Rosario —casada con Pedro Lazaga, padre de Pedro Antonio— incluye un tema inspirado en la miseria observada durante un viaje a la India: ‘‘Creo que las canciones se tienen que hacer, no importa si son duras, crueles o difíciles’‘. ‘‘El niño de tus ojos’‘ fue el resultado de esa visita, creada con toda la conciencia de lo poco agradable del tema elegido. ‘‘Cuando he viajado por el mundo y he visto miseria y niños en la calle, me ha sorprendido cómo nos podemos hacer ciegos ante este tipo de situación’‘, señala quien a través de su música y letras pretende hacer reflexionar a sus escuchas.
No sólo como escritora y cantante se destaca la artista cuy debut musical se remonta a 1984, pues también ha desarrollado su faceta como actriz; con sólo 5 años enfrentó a la cámara en una docena de cintas, aunque posiblemente su participación más reconocida se diera en el filme de Pedro Almodóvar Hable con ella, como una torera consumida por ella la soledad. Dentro de la actuación le interesa desarrollarse, pero ‘‘tiene que ser un papel que yo sienta... No tiene que ser grande, porque tampoco pido mucho’‘, dice esta mujer para quien lo único pendiente antes de finalizar su paso terrenal es: ‘‘Dar amor a toda la gente que me rodea y disfrutar de la vida’‘.
Sobre su hija de nueve años, Lola, Rosario indica que aún es ‘‘muy niña’‘ como para poder identificar en ella alguna inclinación artística; esto, a pesar de que la misma cantante se inició en los escenarios con apenas 5 años y, como sabe muy bien, la sangre pesa mucho. Lo cierto es que para sus niños sólo desea una cosa: que ‘‘sean buenas personas y de gran corazón’‘.