Es tal vez el momento más álgido en la carrera de Alejandro Sanz. Su mirada nostálgica, su buen humor y sus sentimientos a flor de piel se manifiestan en su persona y en todo lo que escribe y compone. El recibimiento en su casa de Miami para hacer esta entrevista fue excepcional. Un paseo en lancha a toda velocidad por la bahía para relajarnos fue suficiente para romper el hielo. Los 10 temas inéditos para su siguiente disco en estudio estaban ya listos para ver la luz. Grabado en su casa y específicamente en su estudio, además de otras locaciones en Bahamas, México y Madrid, se dio el gusto de hacerse acompañar de varios músicos: Juanes, Antonio Carmona, Shakira, Calle 13 y hasta Alex González, baterista de Maná. Y mientras el primer single suena ya por todo el mundo y su gira está por comenzar, Alejandro platicó en exclusiva para Ocean Drive México. El tren de los momentos... ¿por qué le pusiste así a tu disco?
Pues mira, yo... la historia fue que cuando acabé el disco llamé a Shakira y le dije: ‘‘Shakira, tengo un problema. Ayúdame con el título del disco, tú que le pones esos títulos a los discos tan... ‘fijación oral’... no sé, tan bonito todo’‘. Entonces ella me llamó una noche y dice: ‘‘¿Estás sentado?’‘. Le digo ‘‘Sí’‘. Dice: ‘‘Ya tengo el título: ‘Quítame la ropa’ (risas)’‘. Y me quedé tan preocupado y le digo ‘‘¿Tú has fumado algo?’‘. Entonces dije, ‘‘yo no me duermo hasta que no encuentre un título’‘. Me puse a pensar un poco en lo que había significado el periodo de tiempo en que había estado componiendo el disco, y lo que significaba cada una de las canciones y me salió el título simplemente: ‘‘el tren de los momentos’‘. Me fui a internet, lo puse –y es lo primero que hago cuando encuentro algo así y me parece que está medio bien–. Lo pongo en internet, ‘‘esto seguro que lo he visto u oído yo en algún lado’‘; y no, la verdad que no aparecía, ni un libro, ni un sitio, ni un nada, ni una película, no sé, que se llamara ‘‘el tren de los momentos’‘... y así ha quedado el título del disco. Además, creo que cuando se lo puse, todas las canciones se unieron, se encajó todo y fue como si el engranaje hubiera hecho clic; y es curioso que un título pueda tener el poder de aglutinar todas esas diez canciones que no sean diez canciones, es un álbum, sino un álbum en sí con su continuidad. ¿Este es el lugar donde compones?
Aquí es donde he creado casi todo. Aquí mismo he compuesto y he grabado al mismo tiempo, no le he escrito ni una sola palabra, no lo he hecho como en otros discos en donde yo escribo las letras y la música, no, esta vez no. Me he puesto a improvisar en el micrófono a cantar cosas hasta que han salido las canciones, aunque así corres el riesgo de que al final no te salga nada también o no tenga sentido lo que escribas, pero esta vez lo tuvo absolutamente.
Es tu séptimo disco, algunas personas dicen que el número 7 es como de buena suerte. ¿Cómo consideras este disco?
Lo considero de buena suerte; me conviene que así sea.
¿Cómo lo percibes en comparación con los otros?
Me da gusto decirte de manera tan ‘‘prepotente’‘ que me parece muy bueno. No, de verdad, es uno de los mejores que he hecho, no hay ninguna duda. Estoy muy contento no sólo de las canciones, sino del álbum en sí, cómo el título ha encajado en todo eso, el arte que se está haciendo, me da mucho gusto lo que está pasando con el disco; uno nota lo bueno de éste cuando va a sacar uno nuevo. Bueno, pero en éste yo veo a la gente que lo escucha, la gente que lo ha escuchado, que lo ha vivido un poco también y empieza a haber un poco de boca a boca, una persona le comenta a otra ‘‘Oye, ¿has escuchado esto?’‘, y esa es la mejor de las promociones que existen, de boca en boca, porque un amigo que te cuenta a ti que el disco está bueno habla con la verdad, a él no le pagan por hablar bien del disco, te lo está recomendando porque es bueno. Esa es la opinión con más credibilidad para la gente.
Dejaste pasar un tiempo considerable entre tu disco anterior y éste, ¿qué pasó en ese inter?
Bueno, yo creo que es lo normal. Cuando tú terminas un disco hay una gira de promoción y luego hay una gira de conciertos, eso te termina ocupando durante un año y medio más o menos o dos años casi de trabajo. Cuando acabas, entonces empiezas a componer y a escribir el siguiente. Yo tardo más o menos un año en componer y grabar un disco; ahí están los tres o cuatro años, cuentan desde que salió el otro hasta que salio éste, pero en realidad no es tanto tiempo; yo menos tiempo no sé hacer y probablemente cada vez tarde más en sacar otro, porque cada vez superviso más hasta el último detalle. También veo en detalle lo de los videos, antes confiaba un poquito más en los directores, yo les dejaba hacer lo que querían y ahora es menos, porque ahora es más mi criterio y mi conocimiento sobre los videos por ejemplo; entonces no dejo escapar ni una cosa y cuanto más inmiscuido estés en el disco, tú sabes, más tiempo necesitas.
‘‘A la primera persona’‘ es tu primer sencillo, ¿qué significo para ti hacer esta canción?
Pues como todas las que hice, fue por impulso y por esporas, y lo que pasa es que me puse a componer de una forma muy inusual que es no escribiendo nada, entonces, claro, todo lo que hay ahí sale de adentro, puro; yo no me he dedicado después a adornar las frases para que queden bien. Tú sabes que te duermes en los laureles buscando lo que es adecuado y a veces, tú sabes, tiene tan poca importancia; entonces yo lo que quería era que saliera puro, de adentro, con toda la fuerza que las frases tienen cuando salen con la música puesta.
Se nota en la lírica, se escucha bien...
Porque estas frases nacen con la música, nacen con toda la verdad del mundo, no es que tú tengas que encajar una frase en línea melódica; ahí siempre vas a encontrar una dificultad si lo quieres hacer así.
Básicamente, ¿de qué te nutriste para hacer todo este disco?, ¿qué es lo que te llenó?
Bueno, hay muchas influencias. Mi modo de entender la música cambió, el flamenco fue mi maestro en cuanto a que, una vez que eres capaz de entender una bulería, eres capaz de entender cualquier cosa en el mundo de la música, porque es la subdivisión rítmica más complicada que existe probablemente; entonces cuando tú sabes eso y eres capaz de cantarla, prácticamente te echas lo que quieras, ¿no? Esa es una de mis grandes madres en todo esto y todo lo que me ha influenciado en mis viajes, lo que tenemos la gente del sur de España; en comparación de los andaluces, digamos, es que somos muy maleables en este sentido, muy influenciables de las cosas que son buenas, entonces mis viajes por América siempre me van a llenar, me van a enriquecer seguramente y me van a llenar de nuevos ritmos, de nuevas formas de entender la música, lo que he escuchado en México, en Puerto Rico, en Argentina, en Colombia... música además con raíces, con cultura. He encontrado puntos de unión entre la música que se hace por ejemplo en Colombia, en Barranquilla y la música que se hace en Cádiz en el sur de España y me dicen los colombianos, ‘‘es que ustedes nos influenciaron’‘; eso es un intercambio cultural muy interesante y me abrí para estudiar bastante, aprendí cómo se dan esas fusiones, me di cuenta que todo enriquece. Ya la fusión no es una palabra válida, porque ¿qué es fusión? Todo en este mundo es fusión.
¿En qué momento te diste cuenta que querías dedicarte a la música?
La verdad es que me di cuenta desde muy pequeño. Yo lo tuve muy claro, eso lo traes en los genes; yo tengo un primo que él quería ser el que lleva la carretilla en las obras, lo tenía claro desde los 15 años. Él decía: ‘‘Tiene que haber arquitectos, tiene que haber aparejadores, tiene que haber maestros de obra y tiene que haber el que lleva la carretilla; pues yo quiero ser ése’‘; pues él lo tenía clarísimo... pues a mí con la música me ha pasado un poco igual, lo tenía muy claro y quería llevarlo al límite.
¿Cuándo fue la primera vez que dijiste ‘‘me siento bien en un escenario’‘?
Yo creo que cuando me firmó Warner el primer disco que grabé con ellos. Ahí dije ‘‘aquí va a pasar algo, aquí esta pasando algo ya’‘. Fue Íñigo Zavala el que me firmó y desde ahí supe que algo fuerte venía.
Háblame un poco de las personas que intervinieron también en este disco, ¿cómo las juntaste?
Bueno, trabajé en la producción, yo dirigí y produje este disco prácticamente entero, pero en la producción trabajé con la colaboración inestimable de Lulu; con él trabajo bien a gusto, es un gran músico y es un hombre con el que me entiendo bastante bien a la hora de trabajar, él aporta elementos bastante importantes y arreglos, pero las canciones estaban ya muy hechas en el sentido de arreglos. Tenía muy claro desde el principio lo que quería y no permitiría que se desligaran ni un poquito de donde tenían que ir las canciones. Si te has fijado, este álbum suena muy distinto al último disco, es mucho más salvaje digamos, más arenoso, más escabroso; es un disco que está hecho desde el concepto de que las cosas tienen que decir algo, y si suena un bajo es porque un bajo tiene que decir algo. No quería construir una especie de colchón de música donde encima va la voz, que es lo que ocurre cuando se meten demasiados arreglos; por ejemplo, hay una guitarra acá arriba que suena bonito, que se escuche la guitarra, no que esté metida en medio de cuatro teclados y que al final no se oiga nada, aunque esté todo bien. Pero yo quería eso, ir un poco más a la pureza de las canciones.
Pero, también hay frases donde más se nota esa pasión contenida, hay rabia que de repente despega, sale en frases que son muy contundentes...
Esa es mi forma de componer y de cantar. Soy muy flamenco sin serlo del todo porque lo oyes y ‘‘no, esto es muy moderno’‘, pero es esa energía, es ese coraje del que tanto hablo en las canciones, el coraje es una palabra que aparece mucho, la rabia, el ‘‘a mí no me tengas pena que te apaleo’‘. Hay que ir para adelante. Yo ya no bailo con princesitas, yo quiero una mujer, dama, golfa y valiente.
¿De dónde nace ese coraje, de dónde nace todo?
Eso nace de las necesidades, de enfrentarte a todo alrededor, decir ‘‘si no tengo ese coraje estoy donde estoy’‘, entonces para qué, ¿no?, para qué te vale, ¿para nada? Si no tienes dignidad, si no tienes cojones para enfrentarte al día a día, entonces a qué vienes, no tengas pena, ¿sabes? No me gusta compadecer, ni yo me autocompadezco.
Hay una colaboración obviamente con Shakira, ¿qué tipo de amistad tienes con ella?
Muy buena...
¿Cómo ha sido esa relación?
Bueno, es una doña. Vamos, es una María Félix encarnada en una mujer del Amazonas. No, hombre, en realidad nos llevamos muy bien y creo que musicalmente hay una conexión muy grande; es como mi hermana musical, me comprende muy bien, nos entendemos muy bien, casi más que personalmente... sí nos llevamos bien, nos queremos, pero musicalmente saltan chispas entre los dos cuando estamos juntos.
¿De alguna manera se frecuentan?
Bueno, cuando podemos sí; ahora menos, pues está de gira. Con Antonio de la Rua me llevo muy bien, además tenemos amigos comunes, gente de su equipo, hay mucha afinidad por donde le busques.
Y por ejemplo, con Alex, de Maná, ¿cómo se da también esta colaboración?
A Alex lo conozco de muchos años ya. A mi tocayo lo conozco desde hace mucho años, a mí me encanta en la batería y me encanta como showman; es un tipo con una vitalidad envidiable, además, un tipo que lo maneja todo, una familia preciosa, un negocio propio y el rock, el tipo tiene muy buena vibra y siempre muchos amigos. Él vino aquí para grabar su batería, y eso que es un tema en donde no es su forma de tocar, era un tema sin breaks y con lo que a él le gustan los breaks... y bueno, pues una gran batería y un gran amigo, un gran músico.
¿Calle 13 y Juanes con ‘‘La peleíta’‘?
Con Juanes yo quise perseguir un poco más la parte comercial invitándolo a cantar. Lo que quería era que aportaran su talento como ellos lo vieran, no sé, tenerlos ahí, por siempre en el bolsillo, ahí guardados; yo sé que a Juanes le encanta la guitarra y la toca muy bien, de hecho estaba todo preocupado llamándome para saber si lo que hizo para mí estaba bien. Y pues claro que estuvo bien. Él toca de una forma muy particular, no es de los mejores guitarristas del mundo, pero como ellos no toca nadie; lo bueno de un guitarrista no es llamar a uno de estudio que todos tocan igual, todos tocan muy bien, pero todos tocan igual. Cuando trabajas con alguien que toca la guitarra de puro instinto y de puro amor es muy diferente, aportan cosas que nunca te van a hacer un guitarrista de estudio, porque ellos se encargan de que todo suene limpio, puro, y yo no quería eso. También es muy buen amigo. A Calle 13 los conocí aquí, me dijeron, ‘‘están aquí en Miami y te quieren conocer’‘, y dije ‘‘pues que vengan’‘. Como verás, por esta casa pasan todos y me van firmando por las paredes, ahí está ‘‘El cuarto de las palabras’‘. Les enseñé el tema, les dije que si querían hacer algo ahí y se fueron a su hotel y al día siguiente ya tenían preparado el tema... y muy bien, muy bien, creo que serán unos amigos para siempre también.
¿Qué les aprendes a tus amigos?, ¿con qué te quedas de ellos?
Yo creo que cada uno tiene sus cosas buenas y malas, igual que yo, igual que cualquiera, y las cosas más buenas son muchas, pero sobre todo, a la hora de trabajar lo que me interesa es su talento y su espontaneidad, yo soy de los que creen que las primeras tomas son las que valen; si tú con la espontaneidad eres capaz de hacer una cosa y sientes que eso es lo que vale de ti, es que deja algo, ¿no? A mí me parece que cuanto más grabes una cosa, mejor va a estar y no siempre es así, y el día de hoy yo prefiero la espontaneidad y al talento, y, bueno, si me deja dinero, pues también.
¿Con qué otros amigos te gustaría trabajar?
Con Prince; he trabajado con él en su casa, que para mí es un músico muy importante. Con Paco de Lucía también he trabajado, con Juan Luis Guerra también cantó aquí... pues mira, hay muchos artistas buenos con los que he trabajado. Todo el que tenga algo que decir y quiera compartirlo, cualquiera es bienvenido.
¿Qué te gustaría hacer a futuro?, ¿te gustaría hacer algo diferente a la línea que has llevado?
No, básicamente me gusta lo que hago. Tengo proyectos de vida, hay una fundación en la que estamos como miembros activos, en la que también está Alejandro Fernández, Shakira, Juanes y Miguel Bosé, un montón de gente y vamos a invitar a todos los que quieran estar ahí, no importa si son artistas grandes o pequeños, más vendedores o menos vendedores, no importa, importa que quieran cambiar el mundo y lo vamos a hacer. Es una fundación para los niños en Latinoamérica, queremos ser una voz de los niños en los foros más importantes del mundo como la ONU, poder hablar por problemas de los niños de Latinoamérica, porque tú sabes, se la pasan peleando por quién tiene más dinero en la cuenta o las reservas de petróleo, y hay niños muriéndose de hambre en el mundo mientras tanto, con eso se les debería de caer la cara de vergüenza, y aparte se paran a hablar vendiéndonos el concepto ‘patria’ como la cosa más importante del ser humano y eso no es así, es mucho más importante la raza humana que ser español, mexicano, estadounidense o inglés, porque eso no lo decide uno, nacemos donde nos toca, pero el resto de las cosas que te pasan en la vida sí se afectan por lo que tú decidas, porque puedes haber nacido en el Primer Mundo y seguir siendo un cabrón, o nacer en Sierra Leona y ser un tipo con la misma oportunidad y un talento asombroso. Ayudar... es importante no olvidarnos de eso. Queremos motivar la integración de la gente en otras culturas, la educación, hacer llegar las cosas básicas, libros, comida, etc.
¿Qué recuerdos tienes de México?
Tengo muy buenos recuerdos. Desde el primer día, digamos, me marcó, porque el primer viaje lo hice a Los Ángeles y me entró una depresión, era la primera vez fuera de casa, todos lo de la compañía me dejaron solo en el cuarto, una cosa horrible, y justo con esa depresión, caí después en el D.F. y me estaba esperando toda la gente de la compañía, había un montón de gente, mucha gente buena, sabes, que me recibieron con los brazos abiertos, tanto que me hicieron sentir como en casa; pero fue muy duro, aunque me divertí muy duro también.
¿Cuántos años tenías?
21, pero fue una experiencia maravillosa. Fue el cumpleaños de Esteban Arce, ‘El Burro’ Van Rankin y no sé quién más, no recuerdo; nos fuimos a tomar tequila y me decían ‘‘uno, dos, tres y adentro’‘. Me dije, ‘‘estos cabrones me quieren dejar tirado porque soy español y ya sabrás, ¿aguantará?’‘ Jajaja. ¿Y sabes?, les aguanté el paso. Recuerdo también al público tan cariñoso de Guadalajara, el D.F., Monterrey, Aguascalientes, San Luís Potosí, León, me trataron muy bien. Creo que mucho tiene que ver la cultura, la forma en que entienden la vida. La hospitalidad la ven de una forma muy diferente, a México le gusta ser anfitrión.
¿Qué lugar te gusta más de México?
México es una cajita de sorpresas constante adonde quiera que vayas. El D.F. es una sociedad surrealista por excelencia, doblas en una esquina, y ver un payaso con unas nalgas enormes echando fuego por la boca y luego unos que se dan calambres en una plaza es de otro mundo. Es un lugar lleno de colores, de olores, de sabores de todo tipo, ese caos constante y esa ciudad bailando sobre la punta de una aguja es una maravilla.
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