Firmas
Guadalupe Loaeza
por: Guadalupe Loaeza
Fuente: Caras

¿Existen todavía las Reinas de Polanco?

Hace 20 años, las llamadas reinitas eran unas señoras muy ricas, muy viajadas, muy sofisticadas, muy consumistas que hacían sus compras en el mercado de una de las zonas más exclusivas de la ciudad de México. ¿Qué ha cambiado y qué permanece desde entonces?

Proveerse en el mercado de Polanco sigue siendo hoy en día un must para estas señoras tan privilegiadas, pero entonces esas reinas se ocupaban mucho más de su hogar, eran excelentes anfitrionas y personalmente vigilaban cada detalle de las recepciones o cenas que ofrecían a unos invitados que siempre eran los máximos representantes de la alta sociedad mexicana.

Confiaban plenamente en sus marchantes que les surtían todos los ingredientes, muchos de ellos muy exóticos para unos menús que siempre tenían que ser muy originales, pero sobre todo, sorpresivos (nunca daban sus recetas ni a sus mejores amigas). Por ejemplo, en una de estas cenas bien podían servir o un soufflé de chicharrón, rociado por una salsa de huitlacoche o una sopa de morillas en croute, receta del famosísimo chef francés Paul Boucuse.

De allí que al comprar los víveres no se fijaran ni en precios ni en cantidades, sólo en calidad. Van a venir a cenar mis suegros. Mi suegra es muy fijada y criticona, así es que, deme cuatro kilos de cerezas, dos de kiwi, seis papayitas miniatura de las hawaianas y tres kilos de frambuesas. ¿Ya le llegaron los ejotes finos que le encargué por teléfono? ¿No le han llegado? No, no quiero los mexicanos. Ésos son horribles, gruesotes y no saben a nada... decían, en tanto los marchantes entregaban a su cocinera, uniformada toda de blanco, las bolsas repletas de fruta.

Detrás de esta patrona se encontraba su chofer para llevar a la cajuela de su coche último modelo los bultos más pesados. Sí reinita. Lo que usted diga reina. Estamos para servirla. ¿Cuándo le hemos quedado mal?, preguntaban los marchantes de toda la vida, que conocían desde que eran unas jovencitas. Al verla tan bien vestida, con su bolsota de piel de cocodrilo, su mascada de seda, perfectamente bien maquillada y superperfumada, el marchante la atendía con toda clase de consideraciones, amabilidades y halagos y estaba siempre dispuesto a satisfacer sus gustos tan excéntricos. Los comerciantes sabían que sin ellas ese centro no sería tan animado, tan elegante y mucho menos, tan próspero.

Si hace 20 años este era el caso, esta clientela rica y gastadora ha hecho que la zona de Polanco sea hoy por hoy, como dicen ellas, Manhattan. Es decir, un lugar en donde se concentran las mejores boutiques de ropa, los mejores joyeros, las mejores peleterías, los mejores restaurantes, los mejores hoteles de cinco estrellas, platerías, librerías, tintorerías, bancos, salas de cine de arte, cafés para las tertulias, laboratorios, clínicas de belleza, gimnasios, en fin, todo aquello que hace la vida más agradable. Porque, a través de los últimos 20 años, las reinas se han vuelto más ricas, más viajadas, más sofisticadas, más prácticas y sobre todo más independientes económica, intelectual y moralmente.

Las más informadas ahora hablan incluso de temas políticos con su marchante, a quien le dan cierto crédito en sus juicios. Fíjate que don José sí tiene su buen feeling. Yo por eso siempre le pregunto qué opina. Además, según él, es compadre del que era marchante de Martita en Zamora. Dice que sabe de la familia Sahagún desde hace años...

Sin embargo, algo no ha cambiado: prácticamente todas conservan una consigna que parece estar como tatuada hasta lo más profundo de su alma: Thanks God, todavía hay clases...



Ilustración: Ana Laura Avendaño Foto: Caras

IMPRIMIR GUARDAR
ENVÍA ESTA NOTA A UN AMIGO
Guadalupe Loaeza
Guadalupe Loaeza
Guadalupe Loaeza
María Joaquina
Dr. Protokol
Viviana Corcuera
María Joaquina: Mundo Cool
Viviana Corcuera
Dr. Protokol
Viviana Corcuera
María Joaquina
Dr. Protokol
... y obtén información exclusiva,
promociones y descuentos GRATIS
Ingresa tu mail aquí:
-->