El príncipe Miguel de Kent es primo hermano de la reina Isabel de Inglaterra y su hermano mayor es el Duque de Kent. Fue en el castillo de Sainte Mesme, en el verano francés de 1980, donde se organizó un torneo de polo donde jugaban el equipo de Francia por dueño de la casa Robert de Balkany, casado con S.A.R., la princesa Maria Gabriela de Saboya, hija del rey Humberto de Italia. El castillo está situado a 20 kilómetros de la Catedral de Chartres. Robert de Balkany quería impresionar a los Príncipes de Kent y contrató a un equipo argentino de polo, al cual tuvo que pagar 100,000 dólares y comprarle los siete caballos traídos desde Argentina para este juego. No le quedó mas remedio que aceptar el trato, pero por otro lado, estaba feliz de brindarle a Sus Altezas Reales un estupendo partido de polo en su maravilloso campo de polo del castillo. Grande fue la sorpresa cuando el fin de semana amaneció el cielo nublado y negro, la lluvia acabó con el campo de polo y los argentinos se regresaron a su país sin jugar, pero con sus dólares.
El sábado en la noche de ese fin de semana, Robert de Balkany organizó un baile extraordinario, donde había 150 invitados, orquesta francesa y un conjunto famosísimo llamado Los Paraguayos.
Sus Altezas Reales estaban muy relajados, nunca pensé que el príncipe Miguel dominara los ritmos latinos. Cuál fue mi sorpresa que después de varios tequilas, el Príncipe se soltó a bailar como cualquiera de nosotros. S.A.R. tan elegante, impecable, con tanta clase, distinción y seriedad, resultó ser un gitano bailando flamenco y un mexicano tomando tequila.
Ese fin de semana tuve una plática muy agradable con la princesa María Cristina. Le conté que acababa de leer su libro Historias de Amor en Alcobas Reales. Nos enfrascamos en una conversación muy interesante para mí, ya que me contó cómo había elegido a los personajes para este libro. Estas historias de mujeres, cada una de las cuales fue el gran amor de un Rey, no eran relaciones ocasionales ni conquistas de una noche, no se trata de mujeres que hayan sido poseídas y descartadas sin respeto o consideración –me decía la Princesa–... tampoco debe vérselas simplemente como la ‘otra mujer’, había mucho más que una aventura o un capricho. Todas representaron una gran pasión, el gran amor del soberano. Todas ellas transformaron la vida del Monarca y a veces, el curso de la historia...
La princesa María Cristina de Kent nació en Bohemia, en el estado de la princesa Hedwig Windisch Graetz, quien fuera su abuela austriaca, estudió historia del arte en Viena y Florencia, creando posteriormente su propia empresa de diseño de interiores en Londres. En el año 1971 se casó con el señor Thomas Troubridge y se divorció en 1978, mismo año en que se casó con el príncipe Miguel de Kent. Hoy, Su Alteza Real vive en el Palacio de Kensington, Londres, y son dueños de una finca solariega del siglo XVII en Gloucesterschire. Tienen dos hijos: lord Frederick Windsor y lady Gabriella Windsor. La Princesa de Kent, además de ser una excelente escritora, es una maravillosa mujer dedicada a la equitación, le fascinan los caballos; activa jugadora de tenis y una gran esquiadora de nieve, asiste con frecuencia a actos públicos con su marido, realizando a su vez labores de beneficencia.
He tenido la oportunidad de ver a los Príncipes de Kent durante los años 90, en Marbella, España y en Acapulco, en la casa de los Barones de Portanova. Actualmente la princesa María Cristina habla por primera vez de su lucha contra el cáncer, el cual le fue diagnosticado hace tres años. Ella ha declarado que mantiene la serenidad y que no se asusta de padecer esta terrible enfermedad, que mantendrá la calma y que se enfrenta a este mal para vencerlo. La princesa sigue escribiendo libros sobre la historia de Europa, con muchísimo éxito literario.
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