Memo tiene 21 años, guapo, deportista, le gusta conducir a velocidad motos y carros, es desenvuelto, adinerado, estudia en una prestigiada universidad privada el séptimo semestre de la carrera de derecho y su padre lo involucra en ciertos negocios que hace para que se vaya fogueando.
Su padre lo ha enseñado a no ser ingenuo, a ser astuto, a siempre ir un paso adelante.
Memo tiene la misma personalidad de su abuelo, su misma inteligencia, bondad y apostura, aprovecha esta confusión para poder estar cerca de él y conocerlo sin exponerse ante una persona que le ha sido siempre pintada como un monstruo.
El abuelo se ha convertido para Memo en una verdadera incógnita.
Memo, que ha heredado el carácter rebelde de don Guillermo, no se conforma nunca con una parte de las cosas y, por lo tanto, no termina de creerle a Ivette todas las cosas malas que dice del abuelo; pero tampoco tiene pruebas concretas que justifiquen esa duda.
Es más bien una intuición, diríamos un presentimiento, que lo asocia por momentos con esa imagen de abuelo que nunca ha tenido.
Memo tenderá una doble personalidad, ya que para unos será el chofer de don Guillermo y para los demás, el estudiante de leyes novio de Alexa.
Jugará este doble juego hasta que Alexa lo descubra, pero esta adrenalina, este salirse con la suya, le dará fuerzas para seguir adelante con su plan. Se enamorará perdidamente de Daniela, de su ternura y su inocencia y será capaz de tod por recuperar su amor cuando ella descubra la verdad.