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En la sección de Cultura de EsMas.com
le ofrecemos una recreación digital de esta famosa pintura. Pase el cursor sobre
los iconos de La Gioconda para mirar los detalles con minuciosidad.
Leonardo utilizó una técnica conocida en italiano
como sfumato, en la cual se deja que el espectador complemente
lo que está viendo al dejar una cierta indefinición de las líneas; en el caso
de la Monna Lisa, el artista logró el efecto al fusionar
las comisuras de la boca y de los ojos con sombras ,
con lo que obtiene una disolución de las formas.
El nombre más común de esta obra maestra se
lo debemos al biógrafo de los grandes artistas renacentistas, Giorgio Vasari,
quien dice que la modelo era una joven florentina –Madonna (Monna) Lisa-, quien
luego se casó con Francesco del Giocondo. Eventualmente, el rey de Francia Francisco
I compró el cuadro, que debía permanecer en Francia desde entonces.
Sin embargo, el 21 de agosto de 1911, la Monna
Lisa o Gioconda fue robada del museo del Louvre,
aunque finalmente se recuperó dos años después, en Florencia. Este famoso robo
en la historia del arte se ha atribuido inclusive al poeta Guillaume Apollinarie,
aunque a ciencia cierta nunca nadie se adjudicó el hurto. Pero el hecho inspiró
al menos una novela, en este caso El hombre que se robó a la Monna
Lisa de Robert Noah.
Es por eso que ahora, esta pintura, una de
las principales atracciones del Louvre, se expone detrás de un vidrio a prueba
de balas y es por eso que resulta difícil apreciar –sobre todo en medio de las
multitudes que siempre rodean el cuadro– el uso de la perspectiva por parte
de Leonardo, que sigue tan vigente hoy como hace casi 500 años.
La atracción que ejerce esta pintura es mayúscula,
pues la Gioconda ha sido imitada y copiada casi desde que
Leonardo terminó de pintarla. Su propio magnetismo ha hecho que artistas famosos
o aficionados la parodien como una forma de rendirle homenaje a un gran maestro
como Leonardo da Vinci.
En la pintura observamos a una mujer sentada,
vestida a la usanza florentina de la época en tonos oscuros ,
cuenta con un paisaje de fondo ;
el cabello largo y lacio, le cae debajo de los hombros .
Si se mira el cuadro detenidamente se llega a la conclusión de que las mitades
izquierda y derecha no son simétricas. El horizonte
de la izquierda luce menor que el de la derecha, por lo que la mujer se ve a
una mayor altura del lado izquierdo que del derecho.
Así, la mujer parece cambiar de posición si
nosotros variamos nuestro punto de vista y, aunque el detalle de las manos cruzadas
es tan perfecto como en cualquier genio de la pintura, Leonardo produjo un efecto
“surrealista” con el fondo que parece no concordar con la figura.
De las numerosas copias de la Monna Lisa,
destacan las que se exhiben en museos de Madrid, San Petersburgo, Munich y las
galerías Torlonia, de Roma, y Mozzi, de Florencia.
Enero, 2001.
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