Autodidacta en principio, Gerardo intentó cursar la licenciatura en pintura en la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado de Bellas Artes “La Esmeralda”, pero no lo logró; después se dio cuenta de que no quería perder más tiempo, y comenzó por tomar un curso de técnicas de dibujo con Luis Nishizawa, al que han seguido diversos talleres, sobre todo de dibujo anatómico y académico, así como de grabado, en la División de Educación Continua en la Academia de San Carlos de la ENAP (por cierto que, si te interesa cursar alguno de éstos, o de los más de 50 programas que ofrece esta escuela, puedes contactar con los responsables en la página de la UNAM: www.unam.mx); también ha participado en algunos otros cursos de pintura al fresco, muralismo, litografía y óleo.
Durante la charla que EsMas.com sostuvo con él, pudimos conocer más a detalle su historia, como su singular proceso de aprendizaje –que, cabe aclarar, no a todos funciona, aunque a Gerardo sí-, del que nos comentó: “Creo que he hecho buena carrera así, he tenido la oportunidad de tomar clase con profesores excelentes, a quienes, quizá, si hubiera estudiado la licenciatura, no habría tenido ocasión de conocer y de disfrutar; también he podido darme el lujo de abandonar cursos que siento que no me dejan nada”.
Administrador de empresas turísticas de profesión y chef por elección, cuando estaba en París, Francia, cursando una especialidad en cocina, se dio cuenta de que su verdadera vocación es la pintura; desde entonces y hasta ahora se ha dedicado a la creación plástica.
Su obra consta de series como Salmos e Íconos Religiosos, sus colores son obscuros, sus imágenes sobrias y todos los elementos que componen su obra constantemente relacionados con lo espiritual, lo místico y lo religioso.
Definitivamente, el común denominador de su obra es la espiritualidad; es el concepto que define sus creaciones, así como la técnica figurativa, que le atrae demasiado y que piensa definirá su estilo más adelante.
“Mi arte tiende mucho a lo religioso, retomo mucho la iconografía bizantina y colonial, me llaman mucho la atención los retablos, el manejo de hoja de oro, el tenebrismo y la pintura oscura, que aún no aplicó pero que reconozco como interesante”, agregó.
Entre los artistas que le han influido mencionó dos principalmente, Frida Kahlo y Rembrandt: “Aunque reconozco que Frida no es tan buena pintora, tengo muchas cosas de ella y siento que es muy notable su capacidad de expresión. En cuanto a Rembrandt, su influencia es indiscutible, lo admiro muchísimo, su técnica, su forma de empastar, el sombreado, su profundidad, toda su técnica me encanta y me cautiva”.
Al platicar sobre el concepto de espiritualidad nos comentó que para él es básico, porque plasmado en su obra es lo único que trascenderá: “Cuando yo ya no esté aquí, lo que quedará es mi obra y ese concepto de espiritualidad, mi intención es dejar un mensaje que deje algo que haga un poco de conciencia en el espectador”.
La satisfacción más grande que Gerardo ha logrado obtener con su trabajo es la posibilidad de percibir que el espectador capta la misma idea que él buscaba expresar: “El público siempre tiene una interpretación personal para lo que observa, pero que capten la misma idea que como artista buscas expresar, es lo más satisfactorio que te puede pasar, es una sensación de comunicación increíble”.
Acerca de su estilo, dijo: “Eso se logra con el tiempo, y mi carrera es aún corta, mis exposiciones son todavía eclécticas y no quiero caer en la repetición (como le ha pasado a muchos artistas que sólo por querer establecerse en un estilo repiten 100 veces el mismo cuadro), quiero poder seguir pintando con la misma tranquilidad un bodegón, un paisaje o un cristo; el tiempo y la práctica sacarán a flote ese sello que deseo llegar a tener”.
Gerardo está en constante actividad, además de la exhibición de su más reciente serie denominada Íconos Religiosos, se encuentra trabajando en una serie de 20 litografías sobre mitología kuna. Éste es un proyecto que realiza con el apoyo de la embajada de Panamá en México, sobre literatura característica del lugar.
Asimismo, planea una gira de su obra en conjunto con el Departamento de Cultura de la Secretaría de Relaciones Exteriores, dependencia federal mexicana que llevará su obra a Berlín, Alemania, en principio, y a un recorrido por distintas ciudades de Europa. A este recorrido enviará su serie denominada Salmos, misma que esta integrada por 150 cuadros, número idéntico a la cantidad de salmos que contiene la Biblia, y quizá otra serie de 100 obras de pintura tanka, de Nepal, de la cual tiene ya lista buena parte.
Ahora es un pintor de tiempo completo que ya puede decir que vive de su carrera y que, además, vive haciendo lo que le gusta: “La pintura es como todo, si te esfuerzas y le dedicas tiempo, los beneficios de ese trabajo llegan solos”.
Además, nos cuenta que ha logrado vender prácticamente la tercera parte de su creación y que en general sus precios son accesibles, lo que se traduce en menores precios pero mayores volúmenes: “Al principio tienes que trabajar más y ganar menos, el tiempo trae la evolución”.
Al tocar el tema del arte contemporáneo y de las instituciones, Gerardo Bravo nos confiesa su desaliento: “Creo que el arte contemporáneo en México es un rubro al que le falta profesionalismo, considerando que en el siglo XX se hizo de todo, resulta difícil destacar. En mi opinión, uno de los representantes más importantes ahora en México es quizá Roberto Cortázar (con quien, por cierto, tuvimos una entrevista hace unos días con motivo de la publicación de un libro de Landucci, acerca de su obra. Puedes ver la entrevista en nuestra sección de artes plásticas y visitar nuestras fotogalerías para conocer algunos de sus cuadros) y creo que la falta de artistas de calidad en mucho se debe a la Academia, que sufre de grandes carencias en nuestro país, hace falta renovar o ampliar los criterios de selección de catedráticos y sobre todo hace mucha falta orientación a los alumnos”.
El artista nos comentó su interés por realizar algunos proyectos que tiene pendientes; entre ellos mencionó tomar algún curso con el profesor de dibujo Jorge Chuey, exponer sus litografías de mitología kuna en el Museo Nacional de la Estampa, en los museos de arte moderno de México, de Oaxaca y de Monterrey, así como editar un catálogo de su obra con el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA).
Actualmente, además de su pintura, Gerardo está dedicado al diseño de una casa, a la terminación de su serie de litografías, a la proyección de un mural del que nos prometió mayor información en breve y, sobre todo, a la promoción de su nueva exposición Íconos Religiosos que expondrá a partir del 26 de octubre en el restaurante El Anzuelo, en la colonia Condesa de la Ciudad de México.
Octubre, 2001.
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