directo a... e-mail chat compras otros servicios ayuda registro


Las canicas, estudio arqueológico

por: INAH- prensa
Fuente: EsMas.com

Las canicas, identificadas en los hallazgos arqueológicos de todo el mundo

Las canicas, uno de los primeros juguetes de la humanidad en vía de desaparición con la llegada de las nuevas tecnologías


Para los antropólogos, los juguetes son uno de los primeros modos de relación del ser humano con los objetos, presentes en la vida infantil como microcosmos del universo. Dichos divertimentos han estado históricamente relacionados con la existencia de los niños en cualquier época, casi siempre con una significación práctica. Y uno de los más antiguos identificado por los arqueólogos en diversas culturas del mundo son los pequeños guijarros redondos cuyo valor primero es que pueden rodar: las canicas.

En 1991, durante los trabajos de excavación con motivo de la construcción de un estacionamiento en la calle de Bolivia 16, en el Centro Histórico de la ciudad de México, dos arqueólogas de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH localizaron un número considerable de ''cuicas'' de piedra, barro y vidrio, debajo de la planta arquitectónica de una casa-vecindad del siglo XVIII, sucumbida en los años cincuenta. Mientras clasificaban las ''bolitas'' en ''agüitas'' y ''tréboles'', se percataron de que relataban una tradición de juegos que paulatinamente la tecnología moderna ha ido desplazando.

A un hallazgo aparentemente intrascendente que formaba parte del relleno de un estrato arqueológico contemporáneo, las arqueólogas Reina Cedillo Vargas y Carmen Lechuga García decidieron darle un tratamiento diferente y recuperaron parte de la información del juego de las canicas, a partir de la consulta de fuentes documentales y entrevistas personales a un universo de infantes de los años treinta a setenta, quienes aún conservan en su memoria el juego de ''chiras pelas'' y ''al tiro''.

DESPLAZADA LA CREATIVIDAD ANTIGUA DE JUGAR

Las arqueólogas encontraron en su investigación que las canicas significaron una influencia cultural determinante como medio de identidad social. ''Jugar canicas implicaba habilidad, destreza desarrollada, actividad motora fina, desarrollo de la agudeza visual, el manejo del tiempo y el espacio en cuanto a lo físico y también determinaba que a cierta edad, cuando 'se dejaba de jugar a las canicas'', se dejaba de ser niño''.

El menor aprendía aptitudes para relacionarse con el grupo de juego y adquiría la identidad social de integración al barrio, a la colonia y a la familia, al tiempo que el juego constituía para él un nexo de identificación con su sexo. Así por ejemplo, los tiros más comunes eran de ''huesito'' y de ''uñita''; el primero era el más aceptado entre los varones para demostrar su hombría, en tanto que el segundo era considerado propio de niñas, por lo cual a quien ''tiraba de uñita'' se le calificaba de afeminado. Hoy día, dicen las investigadoras, aunque aún se practica el juego de manera aislada ya no propicia la integración social de los niños.

Otra influencia se derivó del lenguaje del juego, todavía utilizado aunque ya sin conexión con las canicas. Las expresiones verbales pasaron al dominio común con connotaciones que iban de la broma al albur. ''Chiras pelas'', para la muerte; ''chanfle'' que definía un efecto de energía y ahora denota interés o cariño; ''pinto mi raya'', marcar un límite; ''calacas'' se terminó o se murió; o ''tira de uñita''.

Reina Cedillo y Carmen Lechuga dicen que las canicas son uno de los juegos que más ha atraído la atención de chicos en todo el mundo y en todos los tiempos.

Proponen que quizá las primeras canicas daten de la Edad de Piedra ya que arqueólogos en otros lugares del mundo han encontrado entre los restos prehistóricos, unas pelotillas de tamaño muy pequeño por lo cual suponen que sólo pudieron servir para algún tipo de juego. En tanto que en el Museo Británico existen canicas que fueron usadas por niños egipcios y romanos desde épocas remotas.

En lo que se refiere a las culturas prehispánicas de Mesoamérica, en el mural de Tepantitla, en Teotihuacan, se han identificado unos jugadores con bolitas que pudieron haber servido para algún juego semejante al patolli. En Europa se jugaba a las canicas en la Edad Media. En Inglaterra se cree que el juego fue una especie de adaptación de los bolos. En Frankfurt, Alemania, hay un Museo de las Canicas.

La palabra canica proviene del germano knicher, que significa bola con que juegan los niños, señala la investigación, y es la palabra con la cual se les denomina de manera mas generalizada en el mundo a estos juguetes, pero existen muchas otras maneras de nombrarlas dependiendo de los países o las regiones. Los niños de América del sur las llamaban ''bolitas'', en el Altiplano mexicano ''cuiras'' o ''cuicas'', en Nayarit, México ''pichas''. También se les denominaba como balas, bellúas, billas, bolas, bolindres, metras y pitones, entre otros.

La investigación de Reina Cedillo y Carmen Lechuga incluye la clasificación de las canicas dentro del juego, y la manera de jugarlas de menor a mayor jerarquía. Las encontraron de barro, piedra y vidrio, y entre estas últimas: agüitas verdes, azules, cafés, ámbar y transparentes; ponche también llamada ''tirito'', de color opaco y que podía cascar y hasta romper a las agüitas; trébol, transparente con el centro de colores; pericos con sus líneas onduladas al centro, verdes, amarillas, rojas y azules; y las ágatas también transparentes pero con líneas de color muy finas como las ''ojo de gato'', con ellas solo competía el diablito, la canica que tenía mayor valor de todas debido a la rareza de su color rojo, y de las cuales no se localizó una sola pieza en la excavación.

A manera de conclusión, las investigadoras advierten que la proliferación de juegos electrónicos, pasivos en actividad física y que generalmente se juegan de manera individual, han limitado el desarrollo de las habilidades físico-intelectual-motoras y han desplazado la creatividad antigua de jugar, en la que se lograba crear una identidad social entre la niñez y la juventud, y que es parte del patrimonio cultural intangible de México.

Enero, 2002.

Envía tus comentarios al editor, aquí










página principal |  noticieros |  opinión |  deportes
negocios |  espectáculos |  tecnología |  vida | cultura |  niños |  salud

e-mail   chat   compras   otros servicios   ayuda   buscar   mi cuenta

escríbenos : convenio del usuario : política de privacidad : datos de la empresa : anúnciate