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Hoy 4 de febrero es el cumpleaños de Manuel Álvarez Bravo, y ya que no es un cumpleaños cualquiera, en la Ciudad de México iniciaron los festejos en su honor -que a lo largo del año se realizarán-, con un concierto y homenaje en el Palacio de Bellas Artes.
Eran prácticamente las 12:00 horas del medío día domingo 3 de febrero de este afortunado 2002, los invitados y los asistentes de público general, hacían filas que llegaban casi hasta la Avenida Juárez, mientras frente a la puerta de entrada del Palacio de Bellas Artes, la exposición 100 Años de Luz estaba ya dispuesta y era admirada por propios y extraños.
El tumulto bajo el sol y la espera de casi una hora, no tuvieron la menor impotancia, sobre todo pensando en que a cambio tendríamos la oportunidad de ver de cerca y en persona a Don Manuel Álvarez Bravo, personaje con quien compartiríamos su fiesta de cumpleaños.
Finalmente, unos minutos antes de las 13:00 horas el acceso fue abierto. Invitados, prensa y público en general accedimos a la sala central donde se realizó el evento, la gente llenó poco a poco el lugar, y en punto de la hora establecida hizo su aparición el célebre Manuel Álvarez Bravo con su esposa Colette, llegó también Carlos Monsivaís y al mismo tiempo la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y la Artes (Conaculta), Sari Bermúdez, así como el director del Instituto Nacional de Bellas Artes INBA), Saúl Juárez, y algunos familiares y amigos del artista, fue entonces cuando el concierto comenzó.
La Orquesta Sinfónica Nacional a cargo de Enrique Arturo Diemecke hizo lujo de su técnica interpretativa y ofreció la Cuarta Sinfónia de Gustav Mahler –la favorita de Álvarez Bravo-, en honor del legendario fotógrafo, la ejecución, en la cual participó la soprano Conchita Julián, duró cerca de una hora, y éste fue, sólo el principio del homenaje.
Los 100 años de vida de Don Manuel, fueron atendidos por diversos foros culturales del país, pero el Palacio de Bellas Artes realizó el primer acto al respecto, después del concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional, el famoso escritor Carlos Monsivaís, dirigió al homenajeado unas palabras en las que apreció el valor del trabajo plástico del maestro diciéndo: “cada imagen de Álvarez Bravo es una celebración por sí misma, cada una es diga de festejo...”.
Unos minutos después de que los artistas estrecharon sus manos, tomó la palabra Sari Bermúdez quién además de felicitar cálidamente al maestro, comentó que, “cada una de sus fotografías son, a fin de cuentas, poemas visuales...”, la presidenta de Conaculta, después de su discurso, llamó al escenario al representante del Correos Nacionales, quien tenía todo dispuesto para realizar la cancelación de un timbre postal que eternizará una de las fotografías más famosas el artista Calabaza y caracol (1928).
Finalmente y después de la largas sesiones de aplausos del público asistente, el director del INBA, Saul Járez entrgó al fotógrafo una medalla honorífica por parte del Instituto, acto con el cual terminó el evento e inició este homenaje que tendrá una duración de 12 meses en importantes museos y galerías del país.
Febrero, 2002.
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