CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 4, 2004.- Pese a los problemas legales y administrativos que rodean a la fiesta brava en la capital mexicana, ésta salió con un saldo positivo en lo que fue el año recién terminado. El 2003 quedó marcado con el regreso y el adiós definitivo del Rey David. Silveti participó en el décimo cuarto festejo de la Temporada Grande 2002-2003, donde dio muestra de su clase, arte y valentía que lo llevó a ser catalogado como una de las grandes figuras del toreo azteca.
Esa tarde el diestro capitalino, conocido en el mundo de la fiesta brava como “El Rey David” tuvo una gran tarde, frente al que abrió plaza “Tesoro”, se mostró magistral con el capote, ejecutó vistosos lances a la Verónica que hicieron vibrar al Coso de Insurgentes. Con la muleta realizó un trasteo lleno de arte, temple, y verticalidad. Lamentablemente falló en la suerte suprema y tras un aviso salió al tercio a recibir las palmas.
Ante su segundo enemigo, el cuarto de la tarde, “Solitario”, estuvo muy bien con el percal. En el último tercio realizó una magistral faena como hace tiempo no se veía en esta plaza, a la que volvió loca y puso de pie en varias ocasiones. Desgraciadamente de nueva cuenta falló con la espada provocando de “esas cosas raras en la México” pues a pesar de ponerse pesado con el acero al realizar varios pinchazos y casi 20 golpes de descabello, además de dos avisos, fue obligado a dar una vuelta al ruedo, en medio de un impresionante grito de ¡torero! ¡torero!, aún con lagrimas en los ojos quizá por la rabia y la impotencia de haber dejado escapar un rabo en este inmueble.
Poco más de diez meses después (12 de noviembre), el pueblo mexicano amanecía con la fatídica noticia de que el torero mexicano David Silveti se había suicidado de un disparo en la cabeza, dentro de su casa en la ciudad de Salamanca, en el estado de Guanajuato, dejando un hueco enorme no sólo en la fiesta brava, sino para quienes lo conocieron como persona.
A principios de año, fin de la Temporada Grande 2002-2003, se recuerda también la tarde del aniversario número 57 de la Plaza de Toros México, (el 5 de febrero) donde se cortaron seis orejas dentro del redondel, repartidas entre Eulalio López “Zotoluco”, el español Enrique Ponce y el hidrocálido José María Luevano quienes cortaron dos cada quien a toros de Reyes Huerta y Teófilo Gómez. Cabe recordar que en esta tarde especial el torero ibérico, uno de los hasta entonces consentidos de este inmueble, Julián López “El Juli” se fue en blanco.
En esa corrida, el diestro de Chiva Valencia, Enrique Ponce, estuvo a punto de lograr su máximo sueño en este coso, cortar el ansiado rabo. Quien tuvo una tarde soñada fue el diestro mexicano José María Luévano, ratificando el porque fue incluido en este importante cartel de Aniversario, en su primero cortó dos orejas, sumando cinco en dos tardes dentro del serial mayor, lo que a la postre le sirvió para ubicarse entre los grandes triunfadores de la temporada.
En lo que va de la presente temporada 2003-2004, el saldo también ha sido favorable, pues en nueve tardes se han otorgado 15 orejas. Rafael Ortega, David Fandila "El Fandi", Eulalio López "Zotoluco" y el rejoneador ibérico Pablo Hermoso de Mendoza, han cortado dos orejas cada uno.
Con una se ubican Jerónimo, José Luis Angelino, Manuel Caballero, José Ortega Cano, José María Luévano, Javier Conde y Leopoldo Casasola.
Sin duda el cierre de 2003 dejó gratos recuerdos para los aficionados a la fiesta brava, en el presente serial se ha demostrado que pese a las diferencias entre algunas autoridades del Gobierno Capitalino y el empresario de la plaza, la fiesta por si sola ha salido avante, y como dicen por ahí: lo mejor está por venir...
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