INDIANAPOLIS, Estados Unidos, mayo 30, 2004.- El hombre enmascarado apodado "Mini-Me" por Reggie Miller puso a los Pistons de Detroit a un triunfo de las finales de la NBA. Richard Hamilton anotó 33 puntos, 12 de ellos consecutivos en un tramo en el que los Pistones tomaron la ventaja definitivamente, en una victoria de 83-65 sobre los Pacers de Indiana que les dio una ventaja de 3-2 en la serie final de la Conferencia Este.
En otra partido dominado por la defensa, Hamilton hizo casi todo el daño antes de concluir el tercer período. De ahí en adelante, Rasheed Wallace se encargó de la ofensiva de Detroit hasta que una canasta triple de Hamilton borró toda duda a 1:45 del final.
La serie regresa a Detroit para el sexto juego el martes por la noche, y los Pistones tienen la oportunidad de discutir el campeonato por primera vez desde 1990.
"Estamos muy excitados", dijo Hamilton. "No hay placer más grande que ganar en casa".
Wallace anotó 22 puntos y fue el único jugador de los Pistones además de Hamilton en anotar en dobles dígitos. Detroit limitó a los diezmados Pacers a 33% de efectividad en sus tiros al aro, y ganó como visitante por segunda vez en la serie, para las delicias del pelotón de fanáticos de los Pistones que hizo el viaje.
Varios de ellos rodearon el túnel cuando los Pistones salían de la cancha y coreaban "Derroten a Los Ángeles!".
Indiana tuvo apenas 11 puntos de su líder Jermaine O'Neal, quien sufrió un esguince en la rodilla izquierda en el quinto juego y tuvo que someterse a un drenaje el domingo. Jamaal Tinsley, jugando con una lesión en al pierza izquierda, también se mostró errático.
O'Neal falló dos tiros libres y un intento de canasta, y Hamilton le siguió con una canasta de tres, para una ventaja de 79-63 que desató un éxodo de los fanáticos de los Pacers.
Hamilton, que luce una máscara plástica para protegerse la nariz, fracturada dos veces esta campaña, acertó 12 de 22 tiros al aro y 8 de 8 desde la línea, para superar claramente a Miller, su base rival que dijo previamente en la serie que Hamilton le recordaba a sí mismo.