LOS ÁNGELES, Estados Unidos, jun. 1, 2004.- Con los pies sumergidos en agua fría y hielo en las rodillas, Karl Malone finalmente pudo descansar un poco. No es que esté pensando en descansar por el momento. Malone demostró ser el mejor alero durante 18 temporadas con el Jazz de Utah. Pero se sumó a los Lakers de Los Ángeles en el verano pasado para tratar de ganar lo único que le faltaba: el campeonato.
"Yo he estado dos veces en las finales y me he ido a casa con un sabor amargo en la boca", dijo Malone después que los Lakers derrotaron el lunes 96-90 a los Timberwolves de Minnesota para ganar la final de la Conferencia Oeste.
"Yo he estado aquí anteriormente. Todavía no he logrado nada", comentó Malone.
El Jazz llegó a las finales de la NBA en 1997 y 1998, pero en ambas ocasiones perdió ante los Bulls de Chicago, liderados por Michael Jordan.
A los 40 años, Malone deseaba tanto llevarse el campeonato que aceptó una rebaja salarial de 18 millones de dólares para firmar con los Lakers por 1,5 millones.
¨Valió la pena?
"Totalmente", replicó.
Malone cambió su estilo de juego al llegar a Los Ángeles, yendo de un prolífico canastero con un promedio en su carrera de 25 puntos a un jugador concentrado en defensa y rebotes.
Con Shaquille O'Neal y Kobe Bryant entre sus compañeros de equipo, ése fue claramente el paso adecuado. Y Malone lo dio sin quejarse.
Así que, mientras otros se llevan la gloria, Malone suda la camiseta, promediando 13 puntos, 9,2 rebotes, 3,7 asistencias y casi 40 minutos en los playoffs.
"El es un gran ejemplo. A los 40 años no deja que nadie le supere en esfuerzos. Los demás jugadores ven eso", dice el entrenador asistente Tex Winter. "Él es una buena influencia porque ha estado en la liga un buen tiempo. Para Kobe y Shaq, él tiene mucha credibilidad. Se lo ha ganado".
En las semifinales de la conferencia, Malone estuvo a cargo de defender contra Tim Duncan, de San Antonio. En las finales, la tarea fue ante Kevin Garnett, de Minnesota.
Ambos jugadores tienen 28 años y están en lo mejor de sus carreras, pero Malone no se amilanó, pese a tener una rodilla dolorida.
"Yo voy a hacer lo que sea necesario en la cancha todos los días", dice. "No voy a irme de la cancha. Tienen que arrastrarme para que salga".