LOS ÁNGELES, Estados Unidos, nov. 29, 2004.- La rama del olivo para hacer las paces volvió a ser ofrecida por el dueño de Lakers de Los Ángeles, Jerry Buss, al pívot Shaquille O'Neal, al que después de haber sido la gran estrella del equipo, le tocó salir por la puerta de atrás. Después de haber traspasado a O'Neal a los Heat de Miami, en un cambio que causó una gran polémica el pasado verano, Buss volvió a tocar el asunto, para pedir un acercamiento con el pívot estrella, que se fue del equipo muy disgustado.
"No he hablado con O'Neal desde que se marchó y de lo único que me arrepiento es de que lo haya hecho de esa manera", comentó Buss en la primera entrevista que concedió desde que se dio el traspaso de O'Neal. "Shaq fue un jugador que lo dio todo por nuestra organización y que se haya ido molesto con nosotros es algo que trataré de resolver próximamente".
Buss, que llamó al representante de O'Neal antes de que este último se marchara de la ciudad para invitarlo a un almuerzo, que finalmente no se produjo, continuó explicando que lo volverá a intentar, aunque no sabe cuándo porque todavía el pívot estrella ha demostrado tener problemas y hasta rabia hacia la franquicia angelina.
"Por ahora todo lo que O'Neal ha dicho indica que no está contento por lo que pasó el pasado verano", explicó Buss. "Él es muy grande, mucho más que yo, por lo que prefiero esperar un poco más antes de volverle a hacer llegar una invitación".
O'Neal pidió ser traspasado tres días después de haber caído derrotados en la pasada final de la NBA ante los Pistones de Detroit, luego de que el gerente general de los Lakers, Mitch Kupchak, dijera que Kobe Bryant nunca sería traspasado, aunque acababa su contrato al final de la pasada campaña.
"Si los Lakers no me quieren, entonces me pueden traspasar inmediatamente", respondió de inmediato O'Neal. "No necesito seguir en Los Ángeles".
Además O'Neal se encontraba molesto por las negociaciones que habían ocurrido semanas antes de la final, donde le ofrecieron un contrato inferior a lo que buscaba para continuar con la organización.
"Ojalá hubiera aceptado esa extensión de contrato", continuó Buss, "Pero de todas formas si lo hubiera hecho, no te podría ahora decir con total seguridad que no lo hubiéramos traspasado".
Buss, que confirmó que O'Neal rechazó una oferta para una extensión de su contrato por dos años y 45 millones de dólares, se mostraba expectante para el próximo 25 de diciembre, cuando el pívot estrella y los Heat visiten por primera vez a los Lakers en la presente temporada.
"No puedo esperar, tengo muchas ganas de ver ese partido", finalizó Buss. "Va a ser uno de los partidos más intensos en la historia de los deportes profesionales".
Buss reconoció que, después de cinco años con el proyecto que encabezó el entrenador Phil Jackson, había llegado el momento de hacer un cambio, porque el ciclo se había acabado.
"Conseguimos tres títulos de liga en cinco temporadas y eso fue algo grandioso", destacó Buss. "Pero en los últimos años vimos que por distintos motivos el equipo no fue el mismo y ahí llegó el momento de hacer un cambio".
Buss destaca que el dúo formado por Bryant y Lamar Odom, ambos jugadores jóvenes, junto con los otros ocho nuevos que han llegado a su organización y el entrenador Rudy Tomjanovich, le han dado otra proyección y futuro a su equipo.
La continuidad de Bryant fue la apuesta por la que Buss se decidió y aunque también recibió la crítica directa por parte de Jackson con relación al tipo de personalidad que tiene la estrella del equipo, Buss dijo estar muy contento con el jugador.
Buss agradeció a Bryant su posición personal de no querer responder a las acusaciones que le hizo Jackson en el nuevo libro autobiografía que ya estaba en el mercado.
El dueño de los Lakers reconoció que, al margen de que hubiese querido la continuidad de Jackson, el ex entrenador tenía ya prácticamente decidida su retirada.
Buss fue categórico cuando dijo se sentía muy contento con lo que estaba viendo ahora dentro del equipo y el tipo de espectáculo deportivo que ofrecía a los aficionados.