SAN ANTONIO, Estados Unidos, jun. 9, 2005.- Se podría contar con los dedos de la mano los equipos que durante las dos últimas décadas han tenido tanta solidez en sus líneas, sobre todo en defensa, como es el caso de San Antonio y Detroit. Los protagonistas de la serie final de la NBA son precisamente los mismos equipos que se han ceñido las últimas dos coronas.Están de vuelta en la serie final, cuyo primer partido será la noche del jueves en la cancha de los Spurs en San Antonio.
Ambos tienen la ambición de marca época en la liga, mientras que otros equipos que practican un básquetbol que ofrece más espectáculo deberán verlo todo por televisión.
La pulseada quizás no genera mucho atractivo para el aficionado promedio, pero en San Antonio el entusiasmo es desbordante. Y todo indica que se avecina un verdadero duelo defensivo.
Manu Ginóbili, el escolta argentino de los Spurs, anticipó que la velocidad y el físico de los Pistons hará muy difícil a su equipo presionar bajo los tableros. Ginóbili dice que las dos torres de los Pistons, Ben y Rasheed Wallace, constituyen un reto muy diferente al que concita Shaquille O'Neal.
"No es lo mismo toparse con Ben Wallace ó Rasheed (Wallace) que Shaq, con quien sabes que te vas a encontrar con un enorme obstáculo", manifestó Ginóbili. "Son grandes atletas y muy eficaces a la hora de defender".
Para Bruce Bowen, uno de los especialistas defensivos de los Spurs, hay que quitarse el sombrero ante los Pistones, que vienen de eliminar en una vibrante serie de siete partidos al Heat de Miami.
"Son los campeones vigentes y se merecen todo el crédito que están recibiendo ahora mismo", declaró Bowen.
Detroit llega a la final con apenas dos días de descanso tras liquidar a Miami por el cetro de la Conferencia del Este. Los Spurs, que se deshicieron rápidamente de los Suns de Phoenix, se pasaron el fin de semana esperando que se dilucidara su adversario.
El Heat, con sus astros como O'Neal y Dwayne Wade, y los Suns, con su juego de ataque sin cesar, van en contra marcha de las filosofías de juego que practican los técnicos Larry Brown (Detroit) y Gregg Popovich (San Antonio).
Ambos son buenos amigos, y en el pasado reciente trabajaron juntos en el cuerpo técnico de los Spurs. El denominador común de sus equipos es la prioridad que se le otorga a defender primero.
Pistones y Spurs fueron los mejores equipos en defensa durante la temporada regular, limitando a menos de 90 puntos por partido a sus rivales.
Bowen y Ben Wallace son mencionados a menudo como los defensores más dominantes en la liga. Por si fuese poco, cinco jugadores de los dos clubes fueron seleccionados para el equipo ideal en defensa de ambas conferencias.
"Va a ser muy duro anotar, eso lo sabemos", dijo Ginóbili, quien se ha destapado como nunca en esta postemporada. "No vamos a ver partidos de 110, 115 puntos".
Igual de clave será la experiencia en playoffs que han amasado ambos clubes. A diferencia de otras ligas, en la NBA es vital contar con quintetos bien cohesionados para ganar un título y eso es algo que Pistons y Spurs han logrado alcanzar.
San Antonio, aparte del ritmo frenético y la improvisación de Ginóbili, tiene a su pívot Tim Duncan, que va en busca de su primer título sin David Robinson a su lado. Detroit no se queda atrás, con el talento de Rasheed Wallace y la puntería de Richard Hamilton.
Los Pistones, no obstante, deberán lidiar con la novela que se ha armado por la inminente partida de Brown al final de la temporada, algo que puede inspirarlos o distraerlos.
"Ellos son los campeones y lo son por algún motivo. Nos espera un tarea inmensa", dijo Popovich
Pase lo que pase, se trata de una serie que promete emociones.