SAN ANTONIO, Estados Unidos, oct. 29, 2005.- Justo cuando parecía que los reyes vigentes de la NBA habían tocado techo, han añadido a un par de veteranos ávidos de ganar su primer título y a un campeón olímpico argentino. Eso intima que los Spurs de San Antonio están en plan de forjar una dinastía. Pero no hay que olvidarse de cómo funcionó esa fórmula con los Lakers de Los Ángeles de 2003-04.
Al contrario de las diferencias por un puesto que se dieron en Los Ángeles, Michael Finley y Nick Van Exel dicen que tienen bien claro que forman parte del elenco secundario de los Spurs de Tim Duncan y Manu Ginóbili, un equipo que vuelve a la carga casi intacto con respecto al que venció a Detroit en la última final.
"Yo sé a qué están acostumbrados", declaró Van Exel, el armador suplente de Tony Parker, sobre sus compañeros. "Están acostumbrados a ganar títulos y ese será mi principal norte".
Ese fue el mismo objetivo hace dos años, cuando los veteranos Karl Malone y Gary Payton, que no habían ganado campeonatos, se sumaron a las filas de los entonces campeones Lakers de Los Ángeles. Malone y Payton creyeron, al igual que muchos, que todo terminaría con una consagración.
"Finalmente tengo el equipo de ensueño que siempre quise", dijo el entonces centro de los Lakers Shaquille O'Neal previo al inicio de la temporada. Pero el sueño se esfumó rápidamente a causa de lesiones, y eventualmente se disolvió en animosidad interna por minutos de juego.
Esa edición de los Lakers alcanzó la final, instancia donde fueron despachados por los Pistones en cinco partidos y fueron desmantelados.
Cuesta creer que los Spurs, un equipo de perfil más modesto, pueda caer en ese tipo de problemas.
"Mi papel será salir de la banca y no veo ningún problema en ello", dijo Finley, ex de los Mavericks de Dallas, que declinó mejores ofertas y aceptó firmar con San Antonio para ser suplente de Ginóbili. "Les ha ido bien sin mí, así que lo único que buscaré hacer será aportar"
Duncan es quizás la luminaria más discreta de la liga, mientras que el argentino Ginóbili y el francés Tony Parker se han destapado bajo el estilo de los Spurs, uno que predica el equipo primero y las individualidades después.
Y si bien el entrenador Gregg Popovich contempla tareas clave para Finley y Van Exel, tampoco es uno que pierde tiempo atendiendo si ha herido el orgullo propio de sus pupilos.
"Voy a alinear a los jugadores que nos puedan ayudar a ganar el partido en la noche que toque, el que está rindiendo mejor, el que mejor sirva para enfrentar a otro rival, el que sea el más apropiado en un partido determinado", comentó Popovich. "No voy a ponerme a sacar cuentas... 'Fíjate este y aquel sólo llevan unos cuantos minutos'. Ese no es mi problema".
Según el nuevo entrenador de los Knicks Larry Brown, amigo cercano y mentor de Popovich: "Los Lakers son los Lakers. Esto es diferente".
Finley y Van Exel asoman como buenos complementos en San Antonio, ya que los Spurs, con un perfil defensivo, a menudo les cuesta marcar puntos. Popovich ha tratado de remediar ello trayendo a anotadores comprobados como Ron Mercer, Steve Smith y Glenn Robinson en años recientes, pero con limitado éxito.
"Más que nada es cohesión. Es sobre gente que comprende tu estilo y aceptar sus papeles", dijo Duncan. "Más talento no significa un mejor equipo".
San Antonio también fichó al delantero Fabricio Oberto, un veterano de 30 años procedente del basquetbol español, y compañero de Ginóbili en el equipo argentino que se colgó el oro olímpico en Atenas.
"Es un tipo muy polifacético", dijo el también delantero Robert Horry. "No sólo te agobia con su habilidad atlética, sino que también es inteligente y sabe moverse en la cancha. Es quien más me ha impresionado".
Brown dice que San Antonio ha apilado tanto jugador con clase que hasta su segundo equipo se clasificaría a los playoffs. En las casas de apuestas en Las Vegas y en la opinión de los entendedores, los Spurs son ultra favoritos para revalidar su título. Tres cuartos de los gerentes de los equipos de la NBA los escogieron para salir campeones.
Tanto favoritismo es algo nuevo para los Spurs, y uno que Popovich trata de mantener a raya.
"No somos el único fuerte en la liga. Hay hasta ocho con mucho talento. No somos los únicos. La única diferencia es que ganamos el campeonato el año pasado", sostuvo.