NUEVA YORK, Estados Unidos, ene. 19, 2006.- La superioridad de los Pistons de Detroit quedó una vez más de manifiesto con la exhibición que dieron en el Madison Square Garden ante los Knicks de Nueva York a los que vencieron por paliza de 105-79. Ni la presencia del entrenador Larry Brown, que la pasada temporada dirigió a los Pistons, en el banquillo de los Knicks, impidió que el equipo de Detroit volviese a ser una máquina de hacer puntos, jugar defensa y darles una lección a sus rivales de como se debe entender una labor de conjunto.
El escolta Richard Hamilton quiso de nuevo ser el líder que dirigiese el ataque de los Pistons como sucedió en el primer partido que ambos equipos disputaron el pasado 2 de diciembre en el Palace de Auburn Hills.
Hamilton anotó 26 puntos, 14 menos que en el primer partido cuando logró 40, pero recibió la ayuda del alero Rasheed Wallace, que aportó 23 para que los Pistons lograsen el sexto triunfo consecutivo.
El alero Tayshaun Prince también consiguió 18 puntos y el escolta argentino Carlos Delfino aportó 11 tantos para ser los otros dos jugadores de los Pistons que anotaron en doble dígitos.
El pívot Ben Wallace hizo su trabajo bajo los aros al capturar 7 rebotes, recuperó cuatro balones y puso dos tapones, mientras que el base Chauncey Billups no tuvo su mejor noche encestadora al quedarse con sólo dos tantos (1 de 7 tiros de campo), pero repartió 13 asistencias.
La victoria permitió a los Pistons quedarse con marca de 16-3 fuera de su campo y la global de 32-5, ambas las mejores de la liga, después de haber tenido un 50,0 por ciento de acierto en los tiros de campo.
Delfino confirmó una jornada más que su integración en la NBA es toda una realidad y en los 19 minutos que jugó respondió con tres canastas de cuatro intentos, incluido un triple, y 4 de 6 desde la línea de personal, capturó cinco rebotes y repartió dos asistencias.
"Siempre dije que estaba trabajando duro para cuando me llegasen más minutos de juego y demostrar que puedo estar dentro del equipo y de la competición de la NBA", declaró Delfino.
El base puertorriqueño Carlos Arroyo también jugó 14 minutos como reserva para aportar dos puntos (1 de 3 tiros de campo), capturó tres rebotes y repartió dos asistencias.
Sin el alero Antonio Davis, suspendido con cinco partidos por subir a las gradas la pasada noche cuando los Knicks jugaron en Chicago contra los Bulls, ni el base Stephon Marbury, baja por lesión del hombre izquierdo, los Knicks nunca fueron rivales para los Pistons, que llegaron a tener hasta 30 puntos de ventaja.
El pívot Eddy Curry con 26 puntos y el novato Channing Frye, que aportó 15 tantos, fueron los mejores jugadores de los Knicks, que volvieron a ser abucheados por los aficionados.
Otra humillación para Brown fue el ver como los seguidores de los Knicks comenzaron a animar y a vitorear al pívot serbio Darko Milicic, a quien el ex entrenador de los Pistons nunca le dio oportunidad de desarrollarse y con Flip Saunders está teniendo más minutos.
Milicic en seis minutos de juego aportó seis puntos y eso fue la gran celebración en el Madison Square Garden para los seguidos de los Knicks ante el mal juego y la inferioridad que mostró en el campo su equipo.