PHOENIX, Estados Unidos, mayo 6, 2006.- El milagro esta vez no se dio y los nuevos Lakers de Los Ángeles, con su estrella Kobe Bryant, no pudieron evitar la eliminación de la fase final de la Conferencia Oeste al perder por paliza de 121-90 ante los Suns de Phoenix en el séptimo y decisivo partido de la serie. La victoria, tercera consecutiva que lograron en la serie, permitió a los Suns lograr el pase a las semifinales de la Conferencia Oeste, que disputarán a partir del lunes contra Los Ángeles Clippers, que ganaron por 4-1 su serie ante los Nuggets de Denver.
Después de haber tenido la ventaja de 3-1 y estar a cinco segundos de ganar el sexto partido y lograr la clasificación, los Lakers fueron barridos en el decisivo por unos Suns que dieron toda una demostración de juego de conjunto y volvieron a tener al base brasileño Leandro Barbosa como su gran héroe y factor sorpresa.
Los Suns se convirtieron en el octavo equipo en la historia de la NBA que ganan una serie después de estar abajo 1-3 y son los terceros -el primero en 36 años-, que después de perder tres partidos consecutivos logran la clasificación.
Barbosa, que en el sexto partido se convirtió en la clave del triunfo al sustituir al suspendido Raja Bell, volvió a recibir toda la confianza del entrenador de los Suns, Mike D'Antoni, y fue la clave que en la primera parte rompió el marcador con un parcial de 60-45.
El base brasileño, sensacional en ataque y defensa, en sólo 13 minutos que jugó en la primera iba a ser el líder del ataque de los Suns con una aportación de 15 puntos (5 de 6 y 5 de 5 desde la línea de personal).
Con Barbosa de líder indiscutible del ataque, los Suns en la primera parte habían logrado un 59,5 por ciento de acierto en los tiros de campo y el ciento por ciento desde la línea de personal (7-7).
Ahí se acabó el partido porque sólo Bryant, con 23 puntos (8 de 13 tiros de campo), tres rebotes y una asistencia, había podido superar a la defensa de los Suns, que se recrearon en todos y cada uno de los aspectos del juego.
"El partido lo perdimos desde el comienzo, cuando no tuvimos intensidad en la defensa y no jugamos bien en el ataque", declaró el entrenador de los Lakers, Phil Jackson. "Ellos nos anularon por completo en todos los aspectos".
Pero faltaba todavía la segunda parte y el mejor baloncesto de Barbosa que al final en 30 minutos se iba a mantener como el líder indiscutible del ataque de los Suns al conseguir 26 puntos, su mejor marca como profesional en la fase final, y encabezar una lista de siete jugadores que anotaron en doble dígitos.
Barbosa encestó 10 de 12 tiros de campo, incluido un triple, estuvo perfecto desde la línea de personal con 5 de 5, repartió dos asistencias, capturó un rebote y recuperó un balón.
"Leandro ha estado sensacional en los dos últimos partidos para ser el jugador clave que nos ha permitido estar en la siguiente ronda", declaró D'Antoni. "Su madurez ha sido increíble y su aportación en ataque sensacional".
Junto a Barbosa, el pívot francés Boris Diaw también se consagró como un jugador indispensable para los Suns al aportar 21 puntos con nueve asistencias y seis rebotes.
Mientras que el base canadiense Steve Nash y Bell aportaban 13 puntos cada uno con el alero Tim Thomas, responsable del triple del sexto partido que forzó la prórroga, logró 12 tantos.
Nash también repartió nueve asistencias y capturó seis rebotes para los Suns que tuvieron un ataque demoledor con un 61,0 por ciento de acierto en los tiros de campo; el 47,6 (10-21) de triples y el 94,4 (17-18) de personal.
Ante tanto dominio y efectividad en el juego de ataque de los Suns, los Lakers realizaron su peor partido de la serie para quedarse con sólo 35,2 por ciento de acierto en los tiros de campo; el 29,6 de triples y el 94,7 de personal.
Los Lakers sólo ganaron a los Suns en el apartado de los rebotes con 41 por 37 y Bryant se iba a quedar con sólo 24 puntos, anotó sólo uno en la segunda parte, después de anotar 8 de 16 tiros de campo y el resto de los titulares del equipo se quedaron con sólo 17 de 50.
El alero Lute Walton aportó 16 puntos y Lamar Odom consiguió 12 para simbolizar la inferioridad, derrota y eliminación de los Lakers, a los que le faltó una de sus grandes cualidades que los convirtieron en una de las tres dinastías de la NBA, como era su "instinto asesino" para destruir a los rivales cuando los tenían contra la pared.