MIAMI, Estados Unidos, jun. 17, 2006.- Para Avery Johnson, entrenador de Dallas, parece como si los Mavericks se hubieran ido a pasear, con la serie final de la NBA empatada 2-2 ante el Heat de Miami. "Estamos de vacaciones en este momento", afirmó un juguetón Johnson, aunque también se mostró serio. "Tenemos una mentalidad de vacaciones, así que voy a corregir eso".
Más le valdría hacer algo rápido, y tendrá que elaborar planes para el quinto partido de la serie sin incluir al escolta Jerry Stackhouse, suspendido el viernes por un partido sin derecho a sueldo debido a su flagrante falta sobre Shaquille O'Neal en el cuarto juego.
Durante gran parte de su breve estadía en el húmedo sur de la Florida, los Mavericks se han visto como turistas, y además perdidos.
Es como si Dirk Nowitzki anduviera con sandalias, unos audífonos y cubierto totalmente de bronceador, caminando por una playa tropical mientras silba una tonada.
En un momento dado Dallas estuvo a casi seis minutos de ponerse al frente 3-0 en victorias, pero ahora está en peligro de quedarse atrás en una serie que parecía ser de su propiedad. Incapaz de detener o obligar a disminuir el ritmo del escolta de Miami Dwyane Wade, los Mavericks han permitido que el Heat los alcance en la serie a ganar cuatro partidos de siete, que se encuentra en un receso hasta el domingo.
Después del segundo juego, los Mavericks partieron de Texas llenos de confianza en sí mismos, después de otro fácil triunfo en la primera final de su historia. Las autoridades de Dallas incluso tuvieron la audacia de planear un desfile para festejar la obtención del campeonato, y hasta anunciaron la ruta que seguiría por las calles del centro de la ciudad.
Esa fiesta ha sido postergada.
Como si el desperdiciar una ventaja de 13 puntos en el último cuarto del tercer partido no haya sido suficientemente negativo, los Mavericks tuvieron otro mal desempeño el jueves por la noche. Al iniciar el cuarto período iban perdiendo por 11 puntos, y a partir de allí sólo anotaron siete unidades --la menor cantidad en un período en la historia de la final-- con una efectividad de dos canastas en 18 tiros (11%).
"Estamos muy decepcionados con la forma en que hemos jugado", dijo Johnson durante una animada sesión de preguntas y respuestas a lo largo de 30 minutos, que en momentos pareció enfocarse en el mal desempeño de la escuadra. "Hemos estado distraídos".
Cuando se le preguntó qué es lo que estaba distrayendo a su equipo, Johnson respondió: "Simplemente no tenemos la misma concentración que hemos tenido a lo largo de los playoffs. Me haré cargo de eso".
Para que Dallas revierta este repentino desliz, el alemán Nowitzki necesita hallar la canasta tras un desempeño de 14-2. También sería agradable si Josh Howard pudiera corregir su puntería después de una noche de 8-1.
Además, Johnson debe dilucidar a toda prisa cómo evitar que Wade haga repentinos cambios de rumbo, anote, se levante y vuelva a hacerlo otra vez. El jugador está promediando 32,3 puntos por partido y cuando menos un puñado de momentos espectaculares en cada encuentro de la serie.
Simplemente parece ser que nada marcha sobre ruedas para Dallas en este momento.