NUEVA YORK, Estados Unidos, dic. 6, 2004.- Después del gran escándalo suscitado ante las presuntas admisiones de consumo de esteroides anabólicos por parte de peloteros como Barry Bonds, Jason Giambi y Gary Sheffield, las Grandes Ligas del béisbol probablemente no los sancionará. En vez de enfocarse en lo que ya ocurrió, el comisionado del béisbol, Bud Selig, está más preocupado con presionar a los peloteros para que estén de acuerdo en someterse a pruebas antidopaje más frecuentes antes de que expire el actual contrato laboral, que se vence en diciembre del 2006.
Los peloteros que testificaron ante un jurado de instrucción federal y que son vistos como culpables por la opinión pública, están protegidos de sufrir algún castigo porque los esteroides no estaban prohibidos por las Grandes Ligas hasta el 30 de septiembre del 2002; el esteroide THG, antes sin detectarse en pruebas, fue prohibido en marzo, y el uso de la hormona de crecimiento humano aún no se encuentra en la lista negra de sustancias proscritas.
Pese a que el contrato colectivo de trabajo contempla castigos en caso de pruebas que arrojen positivo por consumo de sustancias, así como por arrestos por consumo y posesión de drogas, no existen castigos especificados para los infractores previos a la prohibición.
"Esas informaciones aseguran que el béisbol se está desplomando por estos alegatos. Para mí, no hay nada nuevo, pues la gente ha hablado sobre el uso de esteroides durante años", señaló el lanzador de los Mets de Nueva York, Tom Glavine, un dirigente de la Asociación de Peloteros.
"No creo que sea sorprendente lo que ha salido de los testimonios ante el jurado de instrucción. Sí, es una gran noticia, y ciertamente debe ser atacado el problema, pero no debe ser una gran sorpresa o una tragedia para nadie", agregó.
Decenas de peloteros de Grandes Ligas se congregarán esta semana para la reunión anual del consejo ejecutivo del sindicato, que dará comienzo el lunes en Phoenix.
"Obviamente, el tema de los esteroides es algo que deberá ser abordado en nuestra reunión de consejo", señaló el dirigente del sindicato, Donald Fehr. Por su parte, Gene Orza, el director operativo del sindicato, y Rob Manfred, vicepresidente ejecutivo de relaciones laborales ante la oficina del comisionado, se han reunido en varias ocasiones desde mayo para discutir el llamado de Selig para llevar a cabo pruebas antidopaje más frecuentes, así como endurecer los castigos.
En público, el sindicato ha demostrado disposición a sólo discutir los cambios, aunque no parece dispuesto a efectuarlos. "Estamos sosteniendo negociaciones con el sindicato. Sentimos un gran sentido de urgencia para concluir esas conversaciones, y esperamos que el sindicato también sienta esa urgencia", señaló Manfred.
Debido a que el uso de esteroides no estaba prohibido hasta hace dos años, es inconcebible que el béisbol pueda colocar una explicación en su libro de marcas, en donde indicaría que Bonds pudo haber consumido sustancias para mejorar su rendimiento en la temporada del 2001, cuando impuso un nuevo récord de jonrones en una sola temporada, con 73.
También se desconoce si alguna de estas revelaciones podrían afectar sus oportunidades de ingresar al Salón de la Fama, pues tendrá que esperar cuando haya cumplido su período de espera de cinco años después de su retiro y que los periodistas del béisbol se decidan a votar sobre su candidatura.