PUEBLA, México, abr. 2, 2005.- Este no fue un sábado cualquiera para el deporte profesional mexicano ni mucho menos para la ciudad de Puebla debido a que coincidió la presentación de tres equipos que cuentan únicamente con jugadores de nacionalidad mexicana. Por si fuera poco, los equipos más populares y con más campeonatos de las respectivas ligas, Chivas en el fut y Diablos en el beis, fueron derrotados por los conjuntos locales Camoteros y Tigres, lo que redondeó los festejos.
Puebla fue el lugar, el Estadio Cuauhtémoc, de futbol, y el Parque Hermanos Serdán, de beisbol, están construidos uno junto al otro y ahí, en un lapso de una hora dieron comienzo los encuentros Puebla vs. Guadalajara, del torneo de liga en México, y Tigres vs. Diablos, de la Liga Mexicana de Beisbol.
A la cita no sólo se dieron cita los habitantes de la angelópolis, desde temprano, la autopista que sale del Distrito Federal estaba más transitada de lo normal, y ya en la ciudad se respiraba el ambiente futbolero que provoca la visita de Chivas a donde quiera que va.
En los restaurantes cercanos al estadio se daban cita aficionados con la indumentaria de los equipos, sobresaliendo Chivas, que a pasar de ser visitante es el equipo que más arrastra multitudes en el futbol mexicano.
Faltaba poco más de una hora para que iniciara el cotejo de futbol y el estadio ya lucía casi lleno, los equipos saltaron a calentar y predominaban los gritos a favor de la escuadra tapatía, así como los abucheos contra los locales.
El partido dio inicio, Guadalajara se puso al frente en el marcador, pero el gusto duró poco y un par de errores defensivos provocaron que los locales se fueran al descanso con la ventaja en el marcador.
Para la segunda mitad los gritos de apoyo fueron para el Puebla, como si hubieran cambiado a los aficionados en el intermedio (o como si algunos hubieran cambiado de bando durante el transcurso), el partido terminó 4-1 favor los locales y el estadio se les entregó.
Entonces, la gente que ama los deportes cambió de inmediato el “chip”, sólo hace falta cruzar el estacionamiento para llegar al Parque Hermanos Serdán y muchos lo hicieron ya fuera para apoyar a Tigres o a Diablos.
Es poco usual ver gente con playeras de equipos de futbol en el beisbol, pero este día no, familias enteras ataviadas con colores rojiblancos o el tradicional de La Franja se dieron cita.
Las palizas se consumaron prácticamente al mismo tiempo, pues mientras Puebla hacía sus goles tres y cuatro, enfrente Tigres armaba un rally de seis (en la parte baja de la tercera entrada), la fiesta estaba en su apogeo.
El abridor de los Diablos, Rodolfo González, no tuvo secretos para al artillería felina, con trabajos colgó el cero en el primer episodio, admitió una en la segunda y ya con dos outs, se consumó la paliza, el joven cuerpo de pitcheo escarlata no pudo contener a sus rivales y el experimentado orden al bat falló a la hora buena, dejando, inclusive, la casa llena en la quinta.
La tarde mexicana en Puebla tuvo final feliz para los locales, aunque el único de los cuatro equipos que usó extranjeros salió airoso, de hecho, tres de los tantos, los que marcaron la diferencia, fueron de jugadores no nacidos en México, aunque uno fue del naturalizado Gabriel Caballero.
Enfrente, otra fue la historia, dos novenas que apuestan por jugar únicamente con peloteros mexicanos, que sus manejadores también son nacionales y que, además, son los más importantes en la liga, se enfrascaron en el segundo duelo de la serie, el primero lo había ganado Diablos 12-5, el segundo fue para Tigres 11-6, pero el ganador fue México, un país que tiene a sus deportes profesionales invadidos por elementos foráneos y que hoy, al menos este sábado en Puebla, la mayoría de los participantes en ambos deportes fueron mexicanos.