ATLANTA, Estados Unidos, ago. 11, 2005.- El dominicano Felipe Alou, manager de los Gigantes de San Francisco, dijo lamentar el despido de tres empleados de una radiodifusora, aunque no se retractó de su condena por los comentarios teñidos de racismo dirigidos hacia él y sus jugadores. "Me siento mal de que despidan a la gente", dijo Alou el miércoles. "No era mi intención, pero yo no lo empecé (el problema) y adopté una posición".
La principal estación de los Gigantes, KNBR, despidió a Larry Krueger, conductor de un programa de comentarios, quien despotricó contra el equipo la semana pasada durante su programa posterior al juego. Se quejó que había demasiados "toleteros caribeños inútiles" y dijo que el cerebro de Alou "se ha convertido en crema de trigo".
Krueger ofreció disculpas y en un principio fue suspendido por una semana sin sueldo. En un breve comunicado emitido el martes, la estación anunció que el conductor había sido despedido, junto con el gerente del programa Bob Agnew y Tony Rhein, productor del "Morning Show" de la KNBR.
Tony Salvadore, vicepresidente y director general de la KNBR, dijo que los despidos estaban relacionados a "los sonidos inapropiados" difundidos el martes durante un análisis de la reciente entrevista de Alou con ESPN, en la que criticó rotundamente a la KNBR y a Krueger.
Alou renunció a su participación en un programa de radio con la estación y le advirtió a sus jugadores que estuvieran alertas ante los posibles prejuicios raciales en San Francisco.
"Quiero que la gente comprenda que esto es un asunto social", dijo Alou. "Quiero que la gente esté consciente de eso, para que sepan que en Estados Unidos esas actitudes no serán toleradas".
En los últimos días, la mayor parte de los conductores y los radioescuchas apoyaron a Krueger, argumentando que efectuó algunos de sus comentarios al calor del momento, mientras que Alou sacó otros fuera de contexto.
"Fue su decisión", dijo Alou, refiriéndose a la estación. "Espero que entiendan que la gente no se va a quedar inmóvil ante ese tipo de críticas. En Estados Unidos, no creo que haya ningún espacio para (esas actitudes)".