CHICAGO, Estados Unidos, oct. 19, 2005.- Después de una temporada sorprendente, las Medias Blancas de Chicago están en la Serie Mundial por primera vez desde 1959. Todos los éxitos y dificultades que tuvieron que pasar para llegar quedaron en el pasado, y ahora se preparan para el gran momento. Junto a su casillero con dos botellas de champaña de recuerdo a su espalda, A.J. Pierzynski se encogió de hombros este miércoles y dijo que el caos que creó en la serie por el campeonato de la Liga Americana ha quedado atrás.
"Dicen que uno obtiene lo que es capaz de manejar, y puedo manejarlo bien", dijo Pierzynski mientras Chicago reanudaba sus entrenamientos después de un descanso de dos días, sin saber aún a quien enfrentarán a partir del sábado.
Las Medias Blancas obtuvieron el domingo su primera corona de la Liga Americana desde 1959 al vencer a los Serafines en una serie de cinco partidos, y enfrentarán a Houston o San Luis. Los primeros dos encuentros se disputarán en el U.S. Cellular Field.
Pierzynski se encontró en medio de dos jugadas vitales, la más decisiva al concluir el segundo partido, cuando corrió a primera base durante un controversial tercer strike, fue declarado safe y posteriormente anotó la carrera del triunfo en el noveno inning, una victoria que cambio el destino de la serie.
"Lo que ocurrió en la pasada serie ha concluido. Todo salió bien para nosotros. Y lo mejor es que no hice nada malo. Me estoy convirtiendo en un villano y no hice nada malo. Sólo cumplí con mi trabajo", señaló.
Este miércoles se desconocía quién le lanzará a Pierzynski en el primer juego a disputarse el sábado. El manager venezolano Ozzie Guillén dijo que esperaría hasta el jueves para hacer el anuncio, aunque será el cubano José Contreras o Mark Buehrle. Es muy probable que sea Contreras.
Cuando varios miles de boletos se agotaron en 18 minutos esta semana y los periódicos anunciaban el regreso del equipo a la Serie Mundial por primera vez en 46 años, ello sólo reforzó lo que las Medias Blancas ya sabían: este es el escenario más importante del beisbol, y la mayoría de ellos nunca lo ha experimentado.