HOUSTON, Estados Unidos, oct. 26, 2005.- El cuarto partido de la Serie Mundial que ganaron por 1-0 los Medias Blancas de Chicago tuvo a varios peloteros claves, pero fue el jardinero derecho Jermaine Dye el que capitalizó todo el protagonismo al impulsar la carrera del triunfo en la parte baja del octavo episodio. Su sencillo, el tercero del partido, permitió que el emergente Willie Harris anotase el 1-0 para que los Medias Blancas ganasen a los Astros de Houston y después de 88 años de espera se proclamasen nuevos campeones de la Serie Mundial del beisbol profesional de las Grandes Ligas.
Su acción y la producción oportuna que tuvo durante los cuatro partidos de la Serie Mundial, que los Medias Blancas barrieron por 4-0, permitió a Dye ser nombrado el Jugador Más Valioso (MVP).
"Pienso que todo el equipo hizo un trabajo excepcional no sólo durante la Serie Mundial sino desde que comenzó la temporada y me siento orgulloso de tener este reconocimiento individual", comentó Dye. "La verdad que no me lo esperaba y lo único que quería era ayudar al triunfo".
Dye, de 31 años, consiguió .438 de promedio de bateo con jonrón y tres carreras impulsadas en el "Clásico de Otoño".
"Sabía que podía hacerle contacto a la recta de Lidge, lo había hecho antes y además después del jonrón que permitió en el segundo partido en Chicago no tenía la misma confianza en el montículo", comentó Dye. "Si mi hit fue importante, el mérito fue para Harris, que salió como emergente e hizo una gran labor para fabricar la carrera".
Dye también dijo que tanto el abridor venezolano Freddy García, que fue el ganador y los relevistas lanzaron una gran pelota y permitieron que la carrera fuese de oro.
"Todos estuvieron sensacionales, pero no quiero olvidarme de Juan Uribe, que consiguió cuatro 'outs" monumentales en los seis últimos de partido para impedir que nos empataran la pizarra", destacó Dye. "Ahora es el momento de la celebración y el triunfo es de todos, incluido el premio que acabo de recibir".