WASHINGTON, Estados Unidos, nov. 15, 2005.- Los jugadores y propietarios de equipos de las Grandes Ligas alcanzaron un acuerdo que permitirá endurecer las sanciones por consumo de esteroides, incluyendo una suspensión de por vida en el caso de una tercera infracción. Las Grandes Ligas también empezarán a tomar controles por uso de anfetaminas a partir del próximo años, según el acuerdo que deberá ser ratificado por ambas partes.
A la primera infracción, de acuerdo con la nueva pauta de sanciones, un jugador se expone a una suspensión de 50 días, de 100 por la segunda y después vendría la marginación por completo.
El actual régimen de sanciones contempla una de 10 días para la primera infracción, de 30 en el caso de una segunda y 60 para el tercera. La suspensión de por vida sólo se aplica a la quinta falta.
"Este es un paso importante dentro de nuestro cometido de limpiar nuestro deporte de sustancias para mejorar el rendimiento y deberá restaurar la integridad y la confianza del público en nuestro gran juego", declaró el comisionado de las Grandes Ligas Bud Selig en un comunicado.
"Valoro el esfuerzo dado por el sindicato y nuestros peloteros para llegar a este acuerdo", añadió.
La nueva política, la segunda en 10 meses, fue concebida tras largas negociaciones, precipitadas por la amenaza del Congreso de aprobar una legislación con sanciones más fuertes y controles antidopaje más estrictos.
Representantes de los propietarios y los jugadores acudieron el martes al Capitolio en Washington para reunirse con el congresista Tom Davis, presidente de la Comisión de Reforma de la cámara baja. Davis es uno de los legisladores que han presentado anteproyectos y ese panel fue el que acogió una audiencia a la que asistieron Rafael Palmeiro, Mark McGwire y José Canseco.
En esa audiencia, Selig y Fehr fueron criticados ante lo que los congresistas consideraron como un débil política antidrogas.
Palmeiro terminó dando positivo meses después y fue suspendido 10 días.