MIAMI, Estados Unidos, nov. 29, 2005.- Los Marlins de la Florida no comparten el entusiasmo que suelen vivir los equipos de grandes ligas en esta temporada del año, cuando el objetivo es fortalecerse con buenas contrataciones para mejorar en la temporada próxima. Tres astros de los Marlins han sido cedidos y son probables más cambios en la alineación. Además, el club contempla mudarse de Miami después de la temporada 2007.
"No estoy seguro de si (Florida) es todavía un mercado para el beisbol", dijo el antesalista puertorriqueño Mike Lowell, quien jugó siete campañas por los Marlins antes de ser cedido a los Medias Rojas de Boston, la semana anterior.
Varios años de planificación en busca de construir un estadio exclusivo para beisbol en la Florida naufragaron, y los Marlins han abandonado sus esperanzas de construir un inmueble de 420 millones de dólares con techo retráctil junto al Orange Bowl en el centro de Miami. El arrendamiento del Dolphins Stadium por parte del club expira en el 2010, y los Marlins no renovarán el contrato.
Podrían permanecer en la zona, y el propietario Jeffrey Loria ha dicho que así lo preferiría. Otras ciudades que podrían recibir a los Marlins incluyen a Las Vegas; Portland, Oregon, y Charlotte, Carolina del Norte.
Los Marlins han pasado por ciclos de gloria y penurias desde 1993, cuando jugaron su primer encuentro de grandes ligas. Tras conquistar cada una de sus dos Series Mundiales fueron desmantelados en dos ocasiones.
Se coronaron en 1997, pero el entonces propietario Wayne Huizenga dijo que perdió 30 millones de dólares en esa temporada, y desmanteló el equipo.
Dos años después de ganar la Serie Mundial del 2003, el panorama vuelve a ser negro.
La semana pasada, los Marlins cedieron a Lowell y al serpentinero Josh Beckett a Boston, unas horas después de enviar al boricua Carlos Delgado a los Mets de Nueva York. Florida recibió a siete prospectos en esos canjes, y podría hacer más transacciones antes del juego inaugural del 2006.