Visita el micrositio del Clásico Mundial de Beisbol
SAN JUAN, Puerto Rico, mar. 7, 2006.- El terreno sintético del estadio Hiram Bithorn no preocupa a Cuba. Tampoco los rivales de Grandes Ligas. Y mucho menos el circo de seguridad y periodistas que los rodea. Los cubanos sólo quieren jugar beisbol. La selección antillana practicó el martes por primera vez en el estadio donde el miércoles debuta contra Panamá en el Clásico Mundial de beisbol, y se proclamó lista para enfrentar a rivales de las mayores.
"Este es uno de los torneos más fuertes en que he participado", comentó el jardinero y bateador designado Osmany Urrutia. Pero dejó claro el sentimiento de la novena: "Enfrentar a esos peloteros (de Grandes Ligas) es una cosa normal".
Decenas de ojos siguieron atentamente el entrenamiento, entre periodistas, curiosos y efectivos de seguridad.
Uno por uno, varios jugadores y el manager Higinio Vélez ofrecieron una rueda de prensa después del entrenamiento en la que hablaron de lo que esperan del campeonato, sus rivales, sus fortalezas y debilidades.
De todo menos de política, el tema prohibido para la selección. "Esto no tiene nada que ver con política. Nosotros representamos al deporte, no a la política", indicó Vélez.
Cuando se le preguntó a Urrutia si el equipo entero regresaría a Cuba, fue interrumpido por el enlace de prensa del conjunto.
Después de una declaración del portavoz, Urrutia contestó: "Pienso que el equipo que está representando a nuestro país va a representarlo dignamente y va a virar para nuestro país con la medalla de la dignidad. Nunca va a traicionar a nuestro comandante".
De vuelta al ámbito deportivo, el dirigente aseguró que su equipo no enfrentará problemas con el terreno artificial porque "ya el equipo cubano ha jugado en césped artificial en otras ocasiones".
Dijo que conoce poco del equipo panameño que enfrentarán el miércoles, ya que fue reforzado y es diferente a la novena que ha visto en torneos amateurs.
Vélez señaló que todavía no decide el pitcher que abrirá contra Panamá, aunque baraja tres o cuatro nombres, y tampoco tiene una alineación escrita en piedra.
Uno de los que está seguro en la segunda base y tercero en la alineación es Yulieski Gourriel, la estrella de 21 años que ha demostrado un impresionante poder al bate en la serie cubana.
"Es la primera vez que estoy en un evento de esta magnitud", señaló el espigado jugador, quien fue campeón mundial y olímpico.
Gourriel dijo que el equipo cubano puede competir de tú a tú con profesionales de las mayores, pero destacó una gran diferencia que puede significar una ventaja para la isla.
"Ellos juegan por un béisbol rentado, nosotros jugamos por amor a la camiseta", afirmó.
El torpedero Eduardo Paret apuntó a otra cualidad de la selección.
"Las estrellas del equipo es el equipo entero", expresó.