PHOENIX, Estados Unidos, mar. 7, 2006.- Pese a sucumbir 2-0 frente a Estados Unidos, México mantiene el ánimo alto porque evitó ser arrollado por Estados Unidos, uno de los grandes favoritos para ganar el Clásico Mundial de Beisbol. El manager Francisco ‘Paquín’ Estrada lamentó que la ofensiva mexicana tuvo la pólvora mojada en el partido inaugural del Grupo B, pero resaltó que su cuerpo de lanzadores no se intimidó ante los poderosos bats de jugadores de la talla de Alex Rodríguez, Mark Texeira y Ken Griffey Jr., entre otros.
Griffey Jr., Rodríguez y Texeira, el corazón ofensivo de los estadounidenses, apenas ligaron un hit en ocho turnos.
"El pitcheo dio la batalla, pero no bateamos", se lamentó el estratega.
Agregó que el partido fue decidido por la defensa estadounidense, que hilvanó un par de doble matanzas en los dos primeros episodios, que hicieron pensar que los mexicanos serían los primeros en abrir el marcador.
"Pues con todo sigo optimista, tenemos la moral alta y creo que vamos a estar mejor" en los próximos cotejos, indicó Estrada.
El antesalista Vinicio Castilla, quien disparó un sencillo en tres turnos, destacó la labor de los lanzadores estadounidenses que apenas aceptaron cuatro imparables y expresó su tristeza porque se quedó con las ganas de "corresponder el apoyo de nuestra gente", en alusión a los miles de mexicanos que poblaron las tribunas del Chase Field de Phoenix.
Muchos de los 32 mil 727 aficionados que presenciaron el primer partido por el Grupo B eran mexicanos que ruidosamente animaron al seleccionado, portando banderas nacionales y gritando incansablemente "México, México!", particularmente después que uno de sus compatriotas realizaba una jugada destacada.