Visita el micrositio del Clásico Mundial de Beisbol ANAHEIM, Estados Unidos, mar. 14, 2006.- La derrota ante Corea del Sur dejó a México en una situación comprometida en la segunda ronda del Clásico Mundial de Beisbol y habrá que ver si el brazo de Esteban Loaiza y la ofensiva volverán a salvarle el pellejo al equipo de Francisco Estrada.
"Paquín" Estrada buscó este lunes mantener el entusiasmo en el equipo, que de hecho se notó en la práctica matutina, y ordenó que se hiciera bastante bateo. "El beisbol es no dejar de hacer algo", dijo el manager.
"Aquí es muy difícil armar jugadas como en una temporada, aquí es lo que puedas alcanzar en el momento. ¿Qué necesitamos? ¿Ofensiva? Entonces vamos a practicar bateo".
Agregó que lo importante es "que todos los jugadores están contentos; se les habló para que no se pierda el interés".
México perdió la noche del domingo ante la escuadra asiática por 2-1, en un partido en que un sólo batazo, el jonrón de dos carreras del inicialista Seung Yeop Lee contra Rodrigo López en la primera entrada, definió las cosas.
En una noche de frío, el pitcheo coreano apagó la ofensiva mexicana, permitiendo solamente el vuelacercas solitario del jardinero izquierdo Luis Alfonso García.
Estrada admitió que fue un partido donde el pitcheo resultó el gran protagonista, así como el estacazo de Seung ante un lanzamiento de cambio que se le quedó muy alto a López.
El revés colocó a México en una situación muy parecida a la que vivió en la primera ronda en el grupo con Canadá, Estados Unidos y Sudáfrica. México arrancó con una derrota ante Estados Unidos 2-0, pero se recuperó rápidamente ganándole al equipo africano y vapuleando después a Canadá para avanzar como primero de su zona.
El haber terminado con el porcentaje más bajo en carreras permitidas, le ayudó a México ganar su zona.
¿Podrán los mexicanos revertir nuevamente la balanza a su favor?.
Sereno y serio, Estrada había dejado entrever el domingo que el objetivo luce más duro ahora.
"Como vaya avanzando el torneo, se hace mucho más difícil", manifestó el laureado manager mexicano.
Y es que los rivales que restan, Japón y Estados Unidos, son de alto calibre.
México, que descansa este lunes, se jugará la vida con Japón el martes y ante Estados Unidos el jueves, en el cierre del grupo, en que se clasificarán dos a las semifinales.
Japón cayó 4-3 ante Estados Unidos en el primer partido de la jornada del domingo, y al igual que México se presentará al terreno del estadio de los Angelinos de Los Angeles con la única misión de ganar.
México sabe que se juega la vida y saldrá ante la escuadra nipona con el derecho Loaiza, quien amarró a los canadienses y ahora tendrá la tarea de maniatar a Ichiro Suzuki y compañía.
Cuatro o cinco buenos episodios del ahora pitcher de los Atléticos de Oakland, más una ofensiva despierta como ante Canadá, ayudarán sobremanera a México.
"Mañana (martes) tengo una responsabilidad grande como la que tuve ante Canadá", dijo Loaiza, quien se le notó este lunes relajado y dando entrevistas, incluso, a la prensa japonesa. "El que pierda se va para su casa, y lo que queremos nosotros es llevar el nombre de México mucho más alto en este torneo".
México tiene algunos factores que podrían favorecerlo como el hecho de haber recibido pocas carreras en su derrota ante Corea y que jugará de local en los partidos restantes.