LA HABANA, Cuba, mar. 14, 2006.- La aritmética es bastante sencilla para que Cuba se clasifique a las semifinales del Clásico Mundial de beisbol. Una victoria sobre Puerto Rico, un rival que les apaleó 12-2 en la ronda previa, los enviará a San Diego. Pero una derrota significará la despedida de los campeones olímpicos.
Como es tradición, los aficionados acudieron al parque central de la capital cubana, donde se reúnen a diario para hablar del deporte nacional. La fiebre por el beisbol se ha disparado en la isla con el torneo, donde por primera vez los cubanos se miden en competencia con jugadores de las Grandes Ligas.
El cotejo decisivo del miércoles con Puerto Rico está en boca de todos.
"Es difícil, puede haber de todo, los boricuas tienen buen pitcheo y la ventaja de ser sede, pero nosotros tenemos garra", comentó Milton López, un aficionado.
En la primera ronda Cuba venció a Panamá (8-6) y a Holanda (11-0), después perdió 12-2 con Puerto Rico. Abrió la segunda vuelta con éxito 7-2 contra Venezuela.
Con filosofía, Gustavo Sánchez, entrenador de beisbol de categorías infantiles, dijo que "no siempre salen bien las cosas".
Agregó que "Cuba ha jugado de tu a tu con los mejores. Contra Puerto Rico, hay que salir con acoplo y con corazón".
Otros, sin embargo, se cuadran en el bando de los pesimistas. "Cuba no puede con Puerto Rico, es un elenco más completo", dijo Eduardo Najareto.
El nadador Rodolfo Falcón, subcampeón olímpico de los 100 metros estilo espalda en los Juegos de Atlanta de 1996 y aficionado de beisbol, le apostó a la garra de los cubanos.
"El deportista cubano está acostumbrado a los escenarios adversos y sabe crecerse", indicó. "Puerto Rico tendrá más presión, ante su público no puede fallar. Cuba debe salir relajado, hacer las cosas bien como sabe y darlo todo".