TOKIO, Japón, mar. 21, 2006.- Entonando el infaltable himno de Queen "We are the Champions", los japoneses reaccionaron este martes eufóricos tras la consagración de su selección como campeones del primer Clásico Mundial de Beisbol. "Esto es algo histórico", dijo Kiyotaka Itai, uno de los parroquianos que se congregaron en un bar de Tokio para presenciar la victoria 10-6 sobre Japón en la final del torneo. "¨Quién sabe que pasará en el futuro? Pero al menos tenemos este día muy especial".
La victoria tuvo un sabor particularmente dulce para Japón, que se clasificó raspando a las semifinales del Clásico, luego que Estados Unidos sucumbió inesperadamente ante México. Los nipones lograron después superar a Corea, que le habían infligido dos derrotas previas en el torneo.
Además, Japón tenía antecedentes poco alentadores ante los cubanos en torneos internacionales. Muchos de los fanáticos japoneses quedaron enmudecidos cuando el equipo de la isla logró acercarse a una carrera en el octavo inning.
Pero estallaron de júbilo cuando Ichiro Suzuki, el astro del equipo, remolcó la carrera que dio tranquilidad en el noveno, al poner el marcador 7-5.
El partido coincidió con un día feriado y los bares quedaron atestados de aficionados en todo el país para ver en vivo la transmisión televisiva.
Se calcula que los índices de audiencia serán enormes, excediendo los establecidos en la victoria sobre Corea el fin de semana.
De todos modos, la entusiasmo en Japón fue menor que en Corea, donde miles se congregaron para mirar los partidos en pantallas gigantescas levantadas en plazas públicas. Los japoneses se consideran los mejores en Asia y el haber alcanzado la final fue visto como una agradable sorpresa en vez de un milagro.
"Hasta que Japón le ganó a Corea, no creí que podíamos hacerlo. Pero tras ese partido, finalmente pensé que podíamos hacerlo", dijo Shun Kando, un actor de 43 años. "Somos los campeones mundiales!".