DETROIT, Estados Unidos, oct. 18, 2006.- Los Tigres de Detroit se han apoyado en todos sus peloteros para llegar a su primera Serie Mundial en más de dos décadas. Sin embargo, el resurgimiento de los Tigres, apenas tres años después de haber impuesto una marca de la Liga Americana con 119 derrotas, al parecer no se habría podido alcanzar sin la participación de su receptor puertorriqueño Iván Rodríguez.
Cuando "Pudge" Rodríguez, quizás el receptor más completo en la historia del beisbol, firmó un contrato por cuatro temporadas y 40 millones de dólares en el 2004, pareció dejar perplejo al mundo de este deporte.
En primer lugar, sorprendió a muchos su decisión de pasarse al equipo hazmerreír de las Grandes Ligas, después de haber ganado el premio al Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional y de haber ayudo a los Marlines de la Florida a obtener la Serie Mundial.
En segundo lugar, parecía extraño que los Tigres estuvieran dispuestos a pagar varios millones de dólares más que cualquier otro equipo por un receptor veterano que estaría en la parte final de su carrera.
Ahora, nadie parece hacer los mismos cuestionamientos sobre la gran decisión que tomó el dueño del equipo, Mike Ilitch, apenas hace un par de años, y que finalmente le permitió llevar a los Tigres a su primera Serie Mundial desde 1984, cuando ganaron el Clásico de Otoño.
"El señor Ilitch me dio la oportunidad de venir y me dijo que iba a armar un buen equipo", dijo Rodríguez. "Y lo hizo".
El venezolano Magglio Ordóñez, quien conectó el jonrón que les aseguró el gallardete de la Liga Americana ante Oakland la semana pasada, llegó al equipo un año después que Rodríguez. Los lanzadores estelares Kenny Rogers y Todd Jones continuaron con este esfuerzo de reconstrucción en el receso de la temporada pasada.
"El contratar a Iván Rodríguez fue, sin duda, enorme para nosotros porque representó el comienzo de lo que hemos trabajado como organización. Cuando uno puede incluir un futuro pelotero del Salón de la Fama, ciertamente te va a ayudar", señaló el gerente general de los Tigres, Dave Dombrowski.
A otros equipos los ahuyentó la edad de Rodríguez --tenía 32 años cuando firmó su contrato--, y una lesión en la espalda que lo afectó en las temporadas del 2002 y en la de 1992, cuando jugaba con los Rangers de Texas. La de 1992 fue su primera temporada completa en Grandes Ligas. Sin embargo, esos temores fueron infundados.
Rodríguez bateó para promedio de .334 en el 2004 y, después de una temporada de pobres resultados el año pasado --con un divorcio que agravó sus problemas--, el boricua bateó para promedio de .300 en esta campaña, la décima ocasión que lo consigue en su carrera y rompió una marca al ser invitado por undécima ocasión al Juego de Estrellas.
Además, las manos seguras y el poderoso brazo de Rodríguez le ayudaron a sacar al 45,7% de los corredores que intentaron robarle alguna base, y ayudó a un equipo de lanzadores joven y con un par de novatos prometedores, como Justin Verlander y el mexicano Joel Zumaya.
Rodríguez ha ganado 11 guantes de oro en su carrera, uno más que cualquier otro receptor en la historia, y podría ganar uno más después de haber tenido una de sus mejores temporadas detrás del plato.