NUEVA YORK, Estados Unidos, oct. 20, 2006.- El protagonismo y la clase de los receptores puertorriqueños tendrá su máximo expresión cuando este sábado, los Tigres de Detroit y los Cardenales de San Luis den inicio el "Clásico de Otoño" del beisbol profesional con el primer partido de una serie al mejor de siete. Los protagonistas serán el joven Yadier Molina, de los Cardenales, y el veterano Rodríguez, que jugará con los Tigres, donde se ha convertido en el líder indiscutible.
Pero al Comerica Park de Detroit llega Molina rodeado de la aureola de héroe indiscutible que permitió a los Cardenales conseguir la victoria decisiva en el séptimo partido por 3-1 frente a los Mets de Nueva York.
Inclusive para la mayoría de los compañeros, al menos los latinoamericanos, lo vieron como el Jugador Más Valioso (MVP) de la serie, un premio que al final se lo dieron al abridor Jeff Suppan.
Con la pizarra empatada a 1-1 en la novena entrada, Molina, de 24 años, le adivino el lanzamiento que le hizo el relevista Aaron Heilman para mandar la pelota por encima de la valla del jardín izquierdo y poner el 3-1 a favor de los Cardenales al encontrarse Scott Rolen en circulación.
"Cada uno dijo que no podía batear, pues los hechos les han demostrado que estaban equivocados", declaró Molina, quien durante la temporada regular se quedó con .216 de promedio de bateo y sólo seis jonrones.
Durante la Serie de Campeonato contra los Mets, Molina ha sido el mejor en el ataque de los Cardenales al pegar ocho imparables en 23 oportunidades con dos cuadrangulares, seis carreras impulsadas y .348 de promedio bateo.
"Estaba convencido que tanto los fanáticos como los lanzadores de los Mets estaban más preocupados por lo que podían hacer otros compañeros, pero para mi lo único importante era hacer bien las cosas por los fanáticos de San Luis y por todo Puerto Rico, mi país, que estuvo atento y vivió con emoción lo hicimos en el campo", destacó Molina.
El joven receptor de los Cardenales dijo que cuando corría las bases sólo pensaba en como estarían disfrutando los fanáticos puertorriqueños y toda su gente.
Molina dijo que volver a la Serie Mundial, ya la jugó en la temporada del 2004 en su primer año con los Cardenales, era algo muy especial.
"Ahora llego con una gran confianza, he madurado mucho más en defensa y estoy seguro que también puedo pegarle bien a la pelota", valoró Molina. "El duelo con Rodríguez, uno de los mejores receptores en la historia del beisbol profesional, será muy positivo para todos".
Mientras, el toletero dominicano Albert Pujols, la gran estrella de los Cardenales, se fue en blanco en cuatro turnos al bate, con dos bases por bolas, dijo sentirse feliz por Yadier.
"Pegó un gran hit para nosotros y estableció la diferencia en el marcador final", comentó Pujols, que no quiso entrar en valoraciones sobre quien se merecía más el premio de MVP, que le dieron a Suppan.
Para muchos, Molina tendría que haber compartido el premio con Suppan, que lanzo siete entradas sólidas de sólo dos imparables con una carrera.
Los dominicanos, Juan Encarnación y Ron Belliard, no tuvieron ninguna duda de que Molina hizo méritos más que suficientes para conseguir el premio.
"Fue sin discusión nuestro MVP a través de toda la serie porque no sólo mantuvo el pitcheo sino que también controló a los corredores de los Mets", explicó Belliard, que se fue de 3-1 con impulsada.
Por su parte, Encarnación, que no pudo hacer contacto con la pelota en cuatro turnos al bate, dijo que Molina había sido el "caballo de batalla" en todos los partidos de la serie, sin menospreciar lo que había hecho Suppan.
Al margen del valor deportivo de la aportación que hizo Suppan, Molina fue el único que consiguió silenciar a los más de 56 mil fanáticos de los Mets, que habían llegado al Shea Stadium para celebrar la vuelta a la Serie Mundial.
"Pienso que somos el mejor equipo y para eso lo demostramos en el campo", destacó Molina. "Haber podido ser parte del éxito ya es para mi, el beisbol de Puerto Rico y latinoamericano, el mejor premio que podría recibir".